viernes, 20 de septiembre de 2013

Diputados y Twitter



En un breve estudio sobre la actividad twittera de los miembros del Congreso de los Diputados destacan algunos datos que merecen la pena ser señalados.
Parece que Twitter es la red social con más éxito entre los políticos españoles, ya sea porque permite un grado de inmediatez fantástico, ya sea por su facilidad a la hora de manejarla, de hecho, no difiere mucho de escribir un sms. Diremos que los políticos -pero esto es común, creo, a todos los tuiteros- utilizan esta red social para generar información propia, compartir la de terceros (reuitear) o conversar. Los dos primeros son los usos más extendidos.  Conversar, aunque es lo idóneo,  se torna muy difícil cuando existen miles, y digo miles, de personas que pueden interpelarte.
Veamos más detenidamente los datos recogidos:

  •  De 350 diputados, 192 tienen Twitter. Esto supone el 54,6% del total.
  •  Durante los 15 meses que llevamos de legislatura se han emitido 372.380 tweets y recibido 4.768.169 menciones en dichas cuentas.
  •  Los tweets de carácter informativo o publicitario suponen un 51,9%; los retuits, un 26,12%; y las conversaciones, un 21,91%.

En el siguiente gráfico podéis ver las cuentas de Twitter existentes agrupadas por grupos políticos con representación en la cámara.


Fuente: http://parlamento20.es/twitter-en-el-congreso-de-los-diputados#more-9072
                                
 Proporcionalmente, son los grupos minoritarios los que más afición tienen por Twitter.


                                                    Fuente: http://parlamento20.es/twitter-en-el-congreso-de-los-diputados#more-9072
 En el anterior cuadro podemos observar cómo el grupo parlamentario que más tweets emite es el PSOE, seguido por el PP y, en tercer lugar, IU.



                                           Fuente: http://parlamento20.es/twitter-en-el-congreso-de-los-diputados#more-9072
Como venimos sosteniendo, podemos destacar que son los miembros de los grupos minoritarios- en este caso, IU y UPyD-, no sólo los que proporcionalmente tienen más presencia en Twitter, sino los que más actividad muestran.

Hay que entender que las redes sociales son un mecanismo económico y muy directo de contactar con la ciudadanía, creando así una comunidad de seguidores que se convierten en prescriptores de un proyecto determinado. Los medios de comunicación de masas están fundamentalmente copados por el bipartidismo, dejando como salida válida -a veces la única posible- una ferviente actividad en las redes como canal de comunicación propio. Ahora sí, no sólo hay que tener cuidado con lo que se dice en Twitter, también viene bien acompañar la presencia en redes con otras actividades 2.0, como son la creación de un blog u otro tipo de grupos o páginas. Por ejemplo, el diputado por IU Alberto Garzón tiene un blog de temática económica muy pedagógico que, sin duda, es una fuente de información de gran valor para los seguidores de la formación política de izquierdas. Como veis, el político 2.0 no debe circunscribirse a tener Twitter y lanzar improperios, tiene que ser mucho más.

Es fundamental entender la red social de microblogging, en particular, y el mundo del Social Media, en general, no sólo como formas ideadas para conversar y propagar discursos, sino también como instrumentos muy eficaces para crear espacios comunes en los que nuestros seguidores puedan acceder a la información que les interese.

El 2.0 exige bidireccionalidad en la forma de comunicarnos, obligando a sus señorías a bajarse del púlpito y a entender que la ciudadanía necesita informarse, conocer y, por qué no, aprobar o censurar el trabajo que ellos desempeñan más allá de votar cada cuatro años.

A pesar de que muchos representantes abandonen Twitter por recibir supuestas amenazas o que emitan tweets que tienen poco que ver con su actividad profesional, estamos   seguramente ante uno de los canales con más fuerza para hacer llegar un mensaje a la gente.
Pero, claro, en ocasiones se olvidan del riesgo que supone que todo el mundo pueda leer lo que escriben y hacen comentarios poco decorosos. Como siempre, a la hora de afrontar una política de comunicación,  prudencia y sentido común.

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