miércoles, 26 de marzo de 2014

Nuestros datos en la red: seguimos con el Big Data




El pasado domingo, en el interesante programa de Radio 3 “Fallo de sistema”, dedicado a las tecnologías, los videojuegos y la Ciencia Ficción, se centraron en el espinoso asunto del Big Data y  nuestros datos en la red. El Big Data, ese gran volumen de información, es el nuevo maná para las empresas tecnológicas del siglo XXI y, desde luego, un goloso y suculento negocio. Los datos personales no sólo son el nombre y la tarjeta bancaria, también qué páginas visitamos, qué descargamos o con quién hablamos. Cada vez que navegamos dejamos un rastro de información que se va almacenando en las cookies, una nube de datos que duerme en algún servidor. ¿En qué país están estos almacenes? Pues no se sabe, porque vivimos una deslocalización de dicha información que se pierde en el ciberespacio.


Cuando WhatsApp, con 450 millones de usuarios, es comprada por Facebook, con 1.200 millones, por 19.000 millones de dólares, el debate que se generó no fue pequeño. El modelo de negocio de Facebook gira en torno a una publicidad que elabora basada en nuestros datos,  y acceder a WhatsApp puede hacer peligrar las condiciones de privacidad que aceptamos en esta red.


A los ciudadanos europeos nos quedan muy lejos estas empresas ubicadas en EEUU, donde varias asociaciones  han hecho saltar las alarmas ante la maniobra comercial de Zuckerberg  pidiendo que  la confederación del comercio de EEUU vigile la compra. Por lo que se ve el riesgo a la privacidad es más alto de lo normal. Esta transacción hará que Facebook acceda a los metadatos de los usuarios  alojados en la compañía de mensajes por móvil. Aunque el nivel de solapamiento entre usuarios de Facebook y WhatsApp es muy alto, si yo mando un mensaje por WhatsApp hablando de coches a un amigo, al entrar en Facebook este dato se ha quedado incrustado y, por extensión, es posible que la publicidad que aparece en mi perfil varíe.


¿Hay que dejar de utilizar WhatsApp? ¿El cifrado de datos que ofrece es suficiente?

De todos estos asuntos tratará este programa de radio que os enlazo a continuación, pero también, no hace mucho, “Documentos tv” le dedicó otro espacio a los datos en Internet. En él también se hará hincapié en todo  ese rastro que nuestras decisiones en Internet dejan y que, aunque queramos, es de muy difícil borrado. Nuestra huella digital, ¿en qué grado depende de nosotros mismos?

Que Facebook o Google utilicen nuestros datos para que nos llegue una publicidad más adecuada a nuestros intereses no es para clamar al cielo; que esos datos se utilicen para vigilarme por si acaso soy alguien peligroso, es otro cantar. ¿Nos hemos convertido en el producto de las redes sociales, más que en sus clientes? Está claro que somos números. 


Por otro lado, cuando se regula para las empresas privadas hay que preguntarse ¿qué pasa con los estados y el espionaje? 


Y realmente, ¿existe la privacidad? ¿Cuáles son los límites?

El artículo 18 de la Constitución recoge el derecho a la protección de datos incluyendo el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen. Es una Ley Orgánica de 1999 la que regula dicha protección. En España, todos tenemos derecho a saber quién, para qué, cuándo y por qué se tratan nuestros datos personales; por lo tanto, tendremos derecho a ser conocedores de lo que se dice de nosotros. Sin embargo, es posible que estos derechos, sobre todo el derecho al borrado de información -o de olvido-, puedan entrar en colisión con el derecho a la libertad de expresión y a la libertad de información. Pero, claro, hablamos de leyes españolas, el problema que surge en la era de la globalización tecnológica es que si tienes un problema con  una empresa de Internet, no sabemos hacia dónde dirigirnos.


Tenemos que cuidar nuestra reputación digital en la red. Es peor no estar que estar, pero tenemos que gestionar proactivamente nuestra imagen para ser dueños de lo que proyectamos. Más tarde el documental termina avisando a los chavales de los típicos problemas de la red, nada nuevo, pero está bien recordar ciertas cosillas en cuanto a nuestra privacidad. Y otro aspecto clave: la necesidad de transparencia en empresas y estados en relación a qué se hace con los datos es crucial.

El Big Data es un auténtico fenómeno que da un poder descomunal. ¿Será posible, atendiendo a estos datos, anticiparnos a determinados sucesos?


Os dejo el documental.






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