jueves, 6 de marzo de 2014

Ucrania y la geopolítica de toda la vida




El final de la guerra fría y la globalización no acabó con los problemas geopolíticos de toda la vida: el enfrentamiento de las grandes potencias y la lucha constante por dominar recursos estratégicos para sus respectivas economías. Esa idea de países interdependientes en los que el estado no tiene nada que decir no termina de cuajar. A pesar de la velocidad con la que se mueven las finanzas, el estado sigue teniendo, como dijo en su día Max Weber, el monopolio legítimo de la violencia. ¿Qué harían las grandes fortunas sin un estado que las defendiera? Evidentemente, nada. Por mucho que un banco diga, un gobierno puede movilizar al ejército y, ahí, poco o nada puede hacer el fluir de la globalización. Las poblaciones, sufridoras de las crisis, se vuelven más nacionalistas y proteccionistas, y el panorama europeo es, sin duda, signo de ello.

La importancia de Crimea para Rusia es crucial. Con una base naval estratégica en el Mar Negro que la acerca aún más al Mediterráneo, era evidente que no iba a dejar esta península sin su protección. Además, Ucrania forma parte de ese cinturón de seguridad del que tanto se habla y que defendió la URSS con su pacto de Varsovia y el denominado Telón de Acero.  Teniendo en frente como tiene a los miembros  de la OTAN, Rusia quiere jugar su papel de superpotencia, perdido tras la caída del muro de Berlín y el ascenso de otros superpaíses como China.

En 1954, Nikita Jruschov  -un ucraniano- cedió Crimea, perteneciente a Rusia desde el siglo XVIII,  a Ucrania. Por entonces no había problema porque se consideraba que todas las repúblicas soviéticas eran amigas y camaradas, a pesar de las evidentes diferencias culturales que existían entre ellas. En 1991, con el fin de la URSS, el panorama cambió en lo ideológico -el marxismo no se cita-, pero no en lo geopolítico. Rusia sigue necesitando a sus antiguos satélites y la población de Crimea, en su gran mayoría, se siente rusa.

La mitad de Ucrania habla ruso; la otra mitad, ucranio. Dos lenguas cooficiales en un país enfrentado aunque, según muchos datos, no tanto. Un estudio estadístico arroja lo siguiente: “Un 68% (de los ucranianos) declara que Ucrania y Rusia deben seguir siendo países  independientes pero amigos, con fronteras abiertas, sin visados ni aduanas”, tal y como podemos leer en el blog del enviado especial de La Vanguardia en Ucrania,Rafael Poch. 

Cuando la población salió a la calle en contra del gobiernode Yanukovich, también lo hizo un sector de la extrema derecha tremendamente radical y abiertamente antirruso.  A pesar de que las movilizaciones estallaron en contra de la decisión de dicho presidente de no firmar un importante acuerdo de asociación con la Unión Europea pese a años de negociaciones encaminadas a la integración de Ucrania, parece que todo el conflicto se tiñe, una vez más, de diferentes matices. Rusia lanzó un contrataque al inminente tratado con Europa anunciando  “un importante acuerdo en virtud del cual Rusia podría comprar bonos del gobierno de Ucrania por valor de US$15.000 millones y se recortaba el precio del gas ruso vendido a Ucrania”.  Pero parece que no fue suficiente.

Lo que se plantea aquí es una guerra civil entre dos facciones étnicas; mientras Rusia juega a sus cartas, Europa mira impotente y EEUU se pone gallo congelando sus relaciones comerciales y militares con Rusia. ¿Habrá guerra? ¿Qué papel jugará la OTAN?

Rusia trata de mantener buenos contactos con los países exsoviéticos y, como productor de gas e hidrocarburos, su papel económico se une a su proyección comercial. ¿Iba a permitir Putin que Ucrania dejase de ser un estado amigo gobernado por un nacionalismo excluyente y antirruso?  Ya Putin ha afirmado que en Ucrania ha habidoun golpe de estado y que su presidente legítimo es Yanukovich.
Crimea es motivo de guerra para el antiguo país de los zares, eso es evidente, y lo más probable es que un acuerdo tácito implique o bien la autonomía de Crimea y su alianza a Rusia o, por el contrario, en caso de falta de acuerdo, directamente la invasión rusa de la península y su anexión. ¿Qué hará la ONU? Pues nada, como viene siendo normal, pero seguro quevemos al FMI aparecer por algún lado. 

2 comentarios:

  1. Así me gustan las noticias: claras y que se entiendan. Estoy harto de ver imágenes y comentarios en telediarios, sin tener ni la más remota idea de por qué está ocurriendo lo que está ocurriendo en Ucrania. Menos mal que tenemos a los politólogos...

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Pepe! La verdad es que es un tema complejo. No soy experto en relaciones internacionales, pero la cantidad de información que circula por la prensa obliga a un análisis un poco más sosegado. Un saludo!

    ResponderEliminar