lunes, 30 de junio de 2014

Radiografía del mercado laboral en España: últimos datos






Ya lo he dicho muchas veces: tener un trabajo no significa tener un sustento para vivir dignamente. Un gran porcentaje de pobres en España tiene un empleo y otros trabajadores, aunque no están por debajo del umbral de la pobreza, tienen dificultades serias para llegar a fin de mes. Doy datos: “el 23 por ciento de los 13 millones de personas que según el Instituto Nacional de Estadística viven en España bajo el umbral de la pobreza tienen un trabajo”. 

Como vemos en el gráfico anterior, el número de trabajadores que cobraban en 2012 el salario mínimo estaba en máximos históricos: un 12,25% obtiene unos ingresos que nollegan a los 700 euros al mes. Desde 2004, este porcentaje se ha duplicado. ¿A qué se debe? Pues a la dichosa devaluación interna. El ajuste económico se está haciendo por el eslabón más débil. Junto a este concepto de que hay que competir bajando salarios, hemos de darnos cuenta del hecho de que una alta tasa de paro hace que el trabajo asalariado se abarate de forma considerable. Si hay poca oferta de puestos de trabajo y muchos esperando, hagamos la cuenta. Sin embargo, vemos cómo la cesta de la compra, la luz y otros bienes y servicios han subido, lo que agudiza aún más las dificultades por las que tienen que travesar la mayoría de los españoles.

Seguimos con la dualidadentre temporales y fijos; y entre los que trabajan a tiempo completo y a tiempo parcial; y entre directivos y resto de la plantilla. Leemos literalmente:
“El sueldo medio anual de los trabajadores con contratos temporales fue un 34,5% inferior al de los contratados de manera indefinida durante el año 2012, mientras que el de los directores y gerentes superó en un 133,5%”.

El salario medio fue de 22.726,44 euros al año, pero como sabemos que las medias no reflejan la realidad de forma exacta, el INE da otro dato más interesante y que tiene que ver con el salario que más se repite, o sea, el que mayoritariamente cobran los españoles. Éste último es de 15.500 euros anuales. En España, predominan el mileurismo puro y duro y el paro.

Otra desigualdad muy destacable es la que tiene que ver con lo que cobran  las mujeres en relación a lo que cobran los hombres. “En 2012 el 17,36% de las mujeres tuvo ingresos salariales menores o iguales al salario mínimo interprofesional (SMI), frente al 7,52% de los hombres. Teniendo en cuenta salarios más elevados, el 10,4% de los varones presentan salarios cinco veces superiores al SMI, en contraste con el 4,72% de las mujeres”.

Dentro de los sectores económicos, la hostelería es la que peor paga, con 13.867,02 euros anuales de media.  Por el contrario, actividades tales como suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado contaron con una media anual de 52.324,67 euros por trabajador.

Si nos fijamos en  la división trabajadores nacionales y comunitarios versus trabajadores inmigrantes, vemos cómo aquí también la desigualdad se ceba bastante con los segundos. “Todos los grupos de trabajadores con nacionalidad distinta a la española cobraron menos que la media, especialmente los latinoamericanos, que tuvieron el salario más bajo (14.280,32 euros)”. La media de los dos primeros fue de 23.232,42 y 17.442,86 euros, respectivamente.

El deterioro social al que estamos asistiendo en España es muy preocupante. Si nos comparamos con los países de nuestro entorno, solo Rumanía y Grecia superan a España en riesgo de pobreza de trabajadores.  Así es muy difícil salir de la crisis.

viernes, 27 de junio de 2014

El caso Snowden pasa factura a algunas empresas tecnológicas

Parece ser que la trama de espionaje desvelada por Snowdenpuede pasar factura a algunas empresas tecnológicas de EEUU, tales como IBM, Ciscoo Microsoft.
Dichas corporaciones –a las que habría que sumar Google, Facebook, etc.- están en el punto de mira desde que se supo que le pasaban información al gobierno. De hecho, 50 de ellas escribieron un manifiesto pidiendo al poder norteamericano que les permitiera ser más transparentes ante la sociedad para poder explicar qué se les requería. Es evidente, se les puede acabar el chollo si el usuario deja de escupir su información tan alegremente como lo hace y se vuelve más cauto.
Como podemos leer en la prensa, y a modo de ejemplo de cómo a las empresas su aquiescencia con la NSA les está sentando mal, cito literalmente:

 “Microsoft ya ha perdido algunos clientes, tanto es así que el pasado mes de enero anunció que permitirá a los usuarios elegir en qué país se almacenarán sus datos. El golpe más importante para la compañía de Redmond ha sido el plan de Brasil para abandonar el uso de Microsoft Outlook, sustituyéndolo por su propio sistema de correo electrónico, con centros de datos locales. De paso, también se ha cancelado un acuerdo de 4.000 millones de dólares por el que el país carioca iba a comprar aviones de combate a Estados Unidos”.

Ya empiezan como locos a intentar abrir bases de datos fuera de la jurisdicción de EEUU. IBM anunció que iba a invertir 1.200 millones de dólares para poder almacenar datos en Londres, Hong Kong o Sydney. Pero, realmente, ¿estará así más segura la información de los usuarios?  China, cuyas empresas como Huawei y ZTE ya recibieron la negativa de EEUU a instalarse en su suelo, está pagando a las compañías norteamericanas con la misma moneda. Nadie se fía de nadie: las empresas, de las empresas; los gobiernos, de los gobiernos; los usuarios, de todas las corporaciones.

 Cada vez más, nos damos cuenta de que los usuarios de las redes sociales somos más bien el producto y que el verdadero cliente de ellas son las empresas que buscan comprar publicidad. En esta telaraña de datos e información valiosísima para determinar pautas de consumo en el mercado, es lógico que los gobiernos quieran meter sus pezuñas. La información es poder: te permite sondear la opinión de la gente e intentar predecir posibles movimientos futuros. Pero, una vez más, la predicción ha fallado; no podemos jugar a ser pitonisas y menos desde un ente centralizado y burocratizado como el estado. Aunque estemos ante una de las herramientas de vigilancia más perfectas, el dominio del poder en el ciberespacio también se vuelve más complejo y en ocasiones demasiado ambicioso en sus pretensiones, pero no imposible de implementar. 

Defender Internet es defender la privacidad, pero, para ello, es inexcusable aprender a usar la red, no fiarnos de los que nos espían en nombre de nuestro bien y exigir a empresas y gobernantes máxima trasparencia. Si no es así, es el momento de cambiar de empresa, de gobierno o protestar. No queda otra: Internet debe ser de los ciudadanos o dejará de ser la red que conocemos para convertirse en un espacio militarizado.

jueves, 26 de junio de 2014

Las redes interesan a las empresas, pero estar por estar no es suficiente




En la revista digital “Puro marketing” se publicaba un dato interesante: “el 82% de las pequeñas y medianas empresas han sido capaces de aumentar su cartera de clientes potenciales gracias a su actividad en los social media”.
Las redes sociales han facilitado la creación de un canal de comunicación con el cliente muy económico y de naturaleza participativa. Además, Internet, al ser bidireccional, nos permite testar nuestros productos y servicios, conociendo así la opinión del público a tiempo real, lo que supone  contar, a su vez, con una fuente inestimable de información. Aunque al principio se consideraba que la Red sólo valía para poner verde alguna marca, empresa o compañía que no hacía bien las cosas, ahora ha entrado en juego una comunidad de seguidores fieles y defensores de distintas marcas en cuestión. Esta comunidad -de lo más importante del 2.0- es la que responde cuando hay crisis o algo que promocionar. Cuidar de la comunidad –clientes, al fin y al cabo- es esencial para una empresa.
Pero para poder dinamizar dicha comunidad debes tener en cuenta varios aspectos de sentido común:

  • ·         Tienes que crear contenido de calidad.

  • ·         Tienes que tratar con respeto a todo el mundo, pero siempre con ojo avizor por si te surgen crisis o algún troll.

  • ·         Tienes que planificar muy bien tu estrategia: a veces no tienes que estar en todas las redes sociales, sólo en aquellas que se adapten mejor y te respondan de la manera más óptima.

Voy a centrarme en la generación de contenidos. Si nuestra empresa sólo publica spam, ofertas u otras noticias que tratan exclusivamente de vender, aburrirá. Hay que encontrar un equilibrio entre anunciar nuestros productos, compartir contenidos de terceros y crear, mediante blog corporativo, por ejemplo, información de interés para nuestros usuarios. Si tu empresa genera contenidos, lo suyo es perseguir ser un referente en el sector. No hace falta que te pongas el mundo por montera; piensa en tu ámbito geográfico más cercano y reflexiona sobre si eres lo suficientemente diferente y bueno como para que consuman tus productos o servicios.  

Todo lo anterior nos lleva a reflexionar sobre si la creación de contenidos debe saltar del mundo online al offline.  Vamos a verlo de otra forma: pongamos por ejemplo una cafetería. Si esa cafetería sólo utiliza las redes para colgar fotos de sus cafés y sus tostadas, quizás termine por no tener mucho movimiento. Pero, sin embargo, si dicho negocio realiza actividades varias (conciertos, presentación de libros, talleres, formación, ofertas especiales dependiendo del día etc.), es entonces cuando las redes se convierten en un fenomenal canal de comunicación para llamar la atención de la gente y conocer su opinión. No hay mejor estudio de mercado que conocer lo que piensa la gente sobre lo que hacemos, y en eso la red juega un papel increíble, de ahí que un buen dinamizador de redes busque permanentemente la participación de la gente a través de sus  comentarios, “me gusta”, retuits y un largo etcétera.

Las redes son importantes, pero no suficiente. En el mundo de los átomos, hay que ser creativo para que en el mundo de los bits se proyecte una buena marca al exterior. Si vendemos humo, al final nos caemos.

Toda estrategia socialmedia tiene que tener en cuenta la estrategia fuera de las redes. Al fin y al cabo, en Internet vendemos lo que somos fuera de ella, incluso aunque nuestro producto sea 100% online.