martes, 7 de julio de 2015

Grecia y la Unión Europea: algunas anotaciones.





El referéndum griego realizado el pasado domingo ha supuesto un mensaje claro: no a las imposiciones de la Troika y un respaldo mayoritario a su gobierno. Aun así, la situación sigue siendo crítica, pero Tsripas se la ha jugado al todo o nada y parece que, ante su pueblo, ha salido reforzado. Además, cuenta con un capital político que puede fortalecer su capacidad negociadora. La Troika, así como el gobierno español, pensaban que saldría el Sí, y que eso supondría el fin del gobierno de Syriza. Y se han equivocado. 

Aunque el problema griego viene de tiempo atrás, desde el estallido de la crisis la dureza de los recortes ha provocado un enorme daño en la sociedad griega. Como se plantea en el blog Nada es gratis:
“Grecia tiene una deuda que alcanza el 175% de su ingreso y no la puede pagar. Desde el estallido de la crisis el ingreso griego se contrajo casi un tercio. Esto fue acompañado de un enorme ajuste fiscal, que incluyó una reducción del veinte por ciento en el empleo público, quitas en las jubilaciones y la creación de nuevos impuestos. El desempleo ronda el veinticinco por ciento desde hace años y los salarios se redujeron quince por ciento”.

El FMIdice que la deuda griega es impagable, y ese ha sido un motivo fundamental por el que no ha habido acuerdo y, como consecuencia, la convocatoria del referéndum parecía inexorable. A pesar del  corralito y el miedo que campaba por las calles, la población ha votado de forma contundente. Grecia necesita reformas intensas, pero no puede sostenerlas en el empobrecimiento masivo porque, si lo sigue haciendo, el desastre será mucho mayor. No está previsto en los tratados que ningún estado puede salirse del Euro, pero si sale Grecia, ¿no se abrirá la caja de Pandora?  Islandia consiguió salir de la crisis haciendo lo contrario de lo que decía el FMI. Y esto abre un precedente no muy óptimo para los que quieren imponer un modelo económico y político determinado.  (Para un mayoranálisis sobre la deuda griega pinchad aquí) 

Las negociaciones siguen en pie. Varufakis ha dimitido con idea de no ser obstáculo para Tsiripas, ya que, en muchas ocasiones, las salidas de tono del ministro de finanzas griego podían ser un problema para  acercar posiciones. En este sentido, el exministro de finanzas ha manifestado una lealtad al gobierno por encima de los egos y los mesianismos, muy propios en la política. Su acto le honra. 

 Pero es que desde el principio, la Troika ha sido muy beligerante con Syriza y la economía ha pasado a un segundo plano, no me cabe duda. Esto es una cuestión política: hay que dar un varapalo a Grecia para que el fenómeno Syriza no se propague por otros países.  La austeridad ha fracasado, pero no se puede permitir que ganen los “populismos”. 

La Troika y muchos gobiernos europeos no han sido sensibles a la situación social que atravesaba Grecia. Dicho escenario griego puede repetirse en más países como, por ejemplo, España, pues no olvidemos que tenemos  más del 20% de paro y una deuda del 100% del PIB.  Si hay un contagio de una probable crisis de la deuda pública a España, con la bajada de impuestos que ha aprobado Rajoy no se podrán pagar determinados gastos. Si las pensiones se pagan con deuda pública y hay crisis, ¿qué haremos?
El estado griego ha sido un desastre de gestión, pero es hora de afrontar las reformas con un carácter social más inteligente. A pesar de todo, habrá más sacrificios y la población griega lo sabe. Pero hay que ser más ecuánime e intentar que el país crezca y genere empleo, más allá  de los hachazos.
También nos jugamos mucho en Europa: ¿somos capaces de crear una unidad política coherente para todos sus miembros? ¿Seguiremos enquistados en las dos Europas? ¿Hay margen para transformar democráticamente nuestros países del sur?
El debate sigue abierto.


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