jueves, 5 de octubre de 2017

Situación grave en Cataluña: ¿cuál puede ser el peor escenario?


Vivimos la crisis política más dura de nuestra democracia. Cataluña es un hervidero y toda España se acerca al abismo. Si el gobierno de Generalitat, como todo parece indicar, declara la independencia unilateralmente, podemos acercarnos al siguiente escenario:
  • ·         Que el gobierno aplique el 155 de la Constitución. Solo necesitaría mayoría absoluta en el Senado y el PP la puede conseguir sin problemas. Lo más probable es que se proceda a detenciones masivas de cargos electos y mandos de la policía catalana y, por extensión, se intente convocar elecciones. Las protestas serán tan masivas que seguramente tendrá que participar el ejército, puesto que la policía y la Guardia Civil se verán desbordados.

  • ·         Creo -y ojalá me equivoque- que el gobierno, si la situación se pone muy fea, tiene en mente declarar el  estado de excepción o de sitio en Cataluña, tal y como se prevé en el artículo 116 de la Constitución. No obstante, como necesitaría el apoyo del Congreso, el conflicto se trasladará al parlamento español, donde algunos acusarán de desleales y antipatriotas a otros. La campaña electoral ya estará servida. Mientras tanto,  la protesta en Cataluña adquirirá una radicalidad creciente, la cual provocará disturbios inimaginables que tendrán que seguir siendo apagados por la fuerza. Todos estos hechos tensarán y romperán aún más las sociedades catalana y española con consecuencias económicas, políticas y sociales que todavía no somos capaces de prever. Si el gobierno no tiene apoyo mayoritario en el Congreso…

  • ·         Rajoy convocará elecciones más pronto que tarde, saldrá fortalecido tras mostrar fuerza y se verá legitimado para seguir retorciendo la situación. Si dispone de mayoría suficiente en el Congreso -por ejemplo, mayoría absoluta-, podrá instaurar el estado de sitio en Cataluña sin problemas; lo que ocurre es que para eso todavía falta tiempo y no tenemos mucho, así que forzará al PSOE a que le apoye a la hora de afrontar con mano dura la situación. Nos acercamos a algo parecido a una guerra. Que nadie piense en la imagen internacional: el daño ya está hecho.

El gobierno de la Generalitat ha dado un golpe de estado institucional que ha encontrado enfrente a un gobierno inepto. Proclamar la independencia tras un referéndum sin garantías, sustentado únicamente en que hubo mucha gente en la calle y que la policía se sobrepasó con las cargas, es un suicidio. Pero las patrias están llenas de mártires y Puigdemont preferirá ser detenido y llevar la situación al extremo antes de “traicionar” a los suyos.

Todo lo anterior solo podría pararse con una mesa nacional de negociación. Las empresas ya empiezan a reaccionar y bancos como el Sabadellestán cambiando su sede.
Romper un estado es traumático y quizá ahora muchos empiecen a darse cuenta de dónde estamos metidos. Pensar que Europa se va a meter, tras lo que vimos con la crisis de deuda y la intervención de la Troika en España, es ser muy optimista.  Los intereses políticos de algunos se superponen a la paz de nuestro país. Soy pesimista.

Para profundizar


domingo, 1 de octubre de 2017

Estado de excepción


Parece que hacer análisis en los que exponer todas las opiniones e intentar coger distancia del tema catalán te hace ser equidistante. Voy a ser lo más objetivo posible, intentando ver por qué cada actor político en Cataluña y en el resto de España actúa como actúa.

Las imágenes de la Policía Nacional y la Guardia Civil descargando contra gente que quiere votar hacen sonrojar. Ha sido una irresponsabilidad por parte del gobierno catalán intentar hacer ver a la sociedad catalana que un referéndum sin acuerdo con el estado podía desarrollarse sin problemas; pero el gobierno central ha perdido el norte si piensa que esto se va a parar mandando a  los cuerpos y fuerzas de seguridad. La movilización está siendo masiva y no lo podemos obviar. Esto no va solo de unas élites enfrentadas entre ellas. Es más profundo.

Cataluña ha sido una región insumisa siempre. Sucesos como la semana trágica de Barcelona e innumerables movimientos como fue el anarquista, con una fuerza considerable,  han dotado a los catalanes de una historia en la que la relación con el estado español ha sido tensa (la historia es para tenerla en cuenta). Pero el franquismo o los problemas que vivimos en el siglo XIX los soportaron todas las clases populares españolas. En Andalucía, por ejemplo, también se reprimió fuertemente el movimiento obrero y la pérdida de libertades en la dictadura fue para todos los españoles. Nadie tiene el carné de reprimido oficial por el estado español. Dicho esto, vamos a analizar la jornada de hoy.
¿Buscaba el gobierno de la Generalitat realmente un referéndum vinculante tras la negativa del gobierno español y la ley?  Según la Generalitat,  sí, pero pienso que la estrategia es otra a la declaración unilateral de independencia con un referéndum a todas luces irregular. La estrategia puede tener la mira en unas elecciones autonómicas en las que la imagen de la policía dando palos se convierta en un revulsivo electoral para fortalecer al polo independentista. ¿O alguien creía que la policía no iba a actuar y que el referéndum tenía garantías? Si el independentismo se hace hegemónico, será imparable una declaración unilateral.  O quizás no quieren esperar a elecciones autonómicas; entonces, habrá que ver qué pasa. Dentro del independentismo seguramente no hay una hoja de ruta única. El día de hoy también es un pulso dentro de este movimiento.  
El gobierno español está siendo reactivo, pero no propone nada. No está marcando la agenda y la batalla de la imagen en Cataluña la perdió hace mucho, pero ahora más. Los movimientos sociales, y el nacionalismo lo es, se alimentan de “agresiones”.  “España nos roba y nos reprime” contra “qué malos son los catalanes, que ponen en peligro la unidad de España”.  

Por otro lado, habría que preguntarse cuál está siendo la imagen de España en Europa, porque esto debe preocuparnos. ¿Parecemos un estado fallido en el que no podemos afrontar una rebelión separatista? O, por el contrario, ¿el estado aparecerá como un mecanismo represor de los derechos y libertades más básicas? ¿ hay término medio?

El gobierno español, parapetado tras los jueces, parece que no se ha enterado de lo que pasa. ¿Qué será lo siguiente?, ¿bombardear Barcelona? Estamos en el siglo XXI, en un sistema democrático, y los canales democráticos tienen que servir para dirimir conflictos. Yo no quiero que España se rompa ni que los catalanes se vayan, pero reprimiendo solo se  consigue que tengan más ganas de irse y que la escalada de tensión llegue a situaciones muy desagradables que nadie quiere. No digo que no haya que cumplirse la ley, pero una rebelión del calado de la que estamos viviendo en Cataluña debe afrontarse con inteligencia o la fractura será cada vez mayor y terminará afectando a toda España.  

No sabemos lo que va a pasar de aquí a una semana. Esto es un fracaso colectivo y la incertidumbre, máxima. La fractura en la sociedad catalana y entre Cataluña y el resto de España es profunda.
Lecturas para profundizar





sábado, 30 de septiembre de 2017

¿Qué pasará tras el 1 de octubre?


La situación que estamos viviendo en Cataluña es grave, muy grave. El parlamento catalán, con un apoyo muy ajustado, declara un Referéndum –ilegal, según la Constitución española-, que pretende preguntar a la sociedad catalana si quiere ser un país independiente. La cuestión es peliaguda, puesto que nuestra Constitución plantea que la unidad española es inviolable. Con la ley en la mano y atendiendo a la razón de estado, que una parte de un país se rebele desde sus instituciones es causa de conflicto serio. El estado español no puede permitir esto, gobierne quien gobierne. Romper un país es un proceso traumático y si el referéndum no es pactado, una declaración unilateral de independencia puede llevarnos a un desastre.

 No olvidemos la crisis profunda que tenemos en España, resultado de la recesión económica y los innumerables casos de corrupción política. El descontento de la gente ha sido canalizado de muchas formas y todo apunta a que, en Cataluña, el independentismo está consiguiendo dirigir ese malestar hacia “el estado español”. Yo soy español y no me considero culpable -como muchos compatriotas- ni de la Gurtel, ni del 3%, ni del robo de Pujol, ni de los tesoreros del PP, ni de la precariedad ni del paro.

El escenario es el que es y a estos problemas, sufridos por la mayoría de la sociedad, muchos intentan darles su solución particular. Para algunos es echar a Rajoy; para otros, buscar la anarquía o crear un país independiente.

Por otro lado, la policía cerrando imprentas y confiscando papeletas  nos plantea una situación un tanto extraña. El referéndum es ilegal, pero, en la batalla de la imagen, creo que los independentistas le están ganando al inmovilista de Rajoy. El presidente del gobierno ha pretendido dejar que se pudra el asunto del referéndum y se ha encontrado con el mayor problema institucional de la historia de esta democracia que nació en 1978. Aunque apele solo a los jueces, la Guardia Civil no podrá terminar con un problema político y una rebelión de este calado: ¿van a detener a cientos de miles de personas, entre los que hay profesores, bomberos, agricultores, estudiantes, etc., por portar un trozo de papel? Lo veo complicado.

La situación está movilizando a gente que no es independentista, pero a la que no le está gustando cómo se está intentando resolver el asunto. Como si fuera una peonza, el problema gira y gira y yo pregunto: si se hace algo ilegal, ¿cabe una respuesta que no incluya la policial?  No, pero la política tiene que jugar su papel. Escucho que con los separatistas  no se puede dialogar. Pero claro, quizás si no dialogas con nadie, haces que haya cada vez más independentistas.
 Me pregunto si es que a Rajoy no le interesa resolver este problema. Le puede venir bien electoralmente en el resto de España.

Podemos admitir que la Constitución de 1978 se haya quedado obsoleta, aunque todavía hay derechos no consolidados como el de la vivienda y el trabajo. Quizá deberíamos intentar que se cumpla más en vez de pedir que se cambie solo para que se ajuste a reivindicaciones patrióticas de cada lugar. Pero todas las ideas democráticas son respetables.

 Aprobar constituciones con tantos artículos y  difíciles de cambiar es lo que tiene. En EEUU no tienen este problema, puesto que su Constitución es un conjunto reducido de artículos y muchas enmiendas. Pero que nuestra Constitución esté tan blindada responde al hecho de que, en la historia de España, todo el que llegaba o bien aprobaba una constitución o una carta otorgada a su medida. Y esto también es peligroso.

Cuando se firmó la Constitución actual se salía de una dictadura de 40 años y se hizo lo que buenamente se pudo. Por eso ahora sería menester cambiarla; no obstante, hay que reconocer que este régimen institucional también ha conseguido grandes logros, entre los que cabe un grado de descentralización altísimo –el estado franquista era puramente centralista- y el desarrollo de un sistema de libertades también importante, si atendemos a cómo estábamos hace no muchas décadas.  La democracia debe seguir evolucionando, tenemos muchos problemas que resolver y un estado del bienestar que mejorar.

 Si se quisiera cambiar la carta magna para reconocer el derecho de Cataluña –o de otras comunidades autónomas- a separarse, sería necesario entrar en un complicado proceso. A saber:

Artículo 168.
1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título Preliminar, al Capítulo Segundo, Sec­ción 1.ª del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolu­ción inmediata de las Cortes.
2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.
3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.
Para entendernos, el artículo que habla de la unidad de España se encuentra en el título preliminar. Es muy, pero que muy difícil, que se pueda aprobar una reforma en la que el tema de la autodeterminación sea aceptada por todos los españoles. Entonces, ¿qué camino nos queda?




domingo, 24 de septiembre de 2017

Leyes, sentimientos y patrias


Tuve un profesor universitario que impartía, de forma magistral, una interesante asignatura de la carrera: Pensamiento político español. Un día, nos dijo algo que se me quedó grabado: “las naciones las crean los estados”.

Es muy difícil racionalizar en qué punto se puede crear una entidad política en base a conceptos solo identitarios. ¿Qué es una nación? Pues lo que un grupo de personas diga que es una nación, ayudadas, eso sí,  por unas instituciones que realicen liturgias propias para la cohesión patriótica, que controlen un sistema de enseñanza donde se hable de un pasado común y en la que todo el mundo se comunique con una misma lengua, con su ejército, su día nacional, sus himnos y su largo etcétera. Si estás viendo “Gran hermano” o tomándote algo con tus colegas, seguramente no estás pensando en que te sientes muy español o de donde sea. Pero cuando vas al extranjero y en las noticias hablan de tu país o se hace un desfile y dicen que te tienes que sentir orgulloso, entonces es posible que sí te sientas un patriota. Otra cosa será cuando tengas que pagar impuestos, pero eso sería otro debate. 

La razón de estado, por lo tanto, tiene dos vertientes: interior y exterior. La parte interior se sustenta en el intento de imponer un criterio unificado dentro de las fronteras de un estado, que es donde se ejerce la soberanía. Por el contrario, exteriormente hablamos de un intento de incrementar la influencia más allá de las fronteras. Esto último puede centrarse en misiones diplomáticas o, como tantas veces en la historia, invadir al vecino para apropiarse de sus recursos en nombre del interés nacional o la supremacía cultural-racial-nacional (como fue el colonialismo). 

Pero claro, el concepto de estado-nación, relativamente moderno si analizamos la historia de la humanidad, puede verse muy afectado por el proceso de globalización. Un español de ahora, con vaqueros, iPad, coche alemán, videoconsola japonesa y estudiante de inglés no es el mismo ciudadano que existía en  la época en la que mis abuelos eran mozos, una  etapa rural en la que no había ni televisión. Parece que cuanto más cerca estamos unos ciudadanos de otros en esta aldea global, más surgen la fricción, los odios y las rencillas. Todavía no hemos llegado al nivel de la segunda Guerra mundial y es cierto que en Europa estamos viviendo un amplio periodo de paz desde ese conflicto, pero nunca se sabe si los fantasmas del pasado volverán a incomodarnos en el presente.

España es un país complejo, rico, diverso y con una cultura fascinante. Por aquí han pasado fenicios, cartagineses, romanos, griegos, árabes… dejando un patrimonio histórico y cultural fantástico, plagado evidentemente también de guerras de conquistas y sangre. Además,  dentro de nuestras fronteras se hablan distintas lenguas, la mayoría derivadas del latín excepto el euskera, prerrománica, lo cual es una riqueza a considerar. Esta riqueza nos puede permitir construir juntos un país cimentado en unas instituciones fuertes que nos dejen en buen lugar dentro de la Unión Europea. Un país de las dimensiones de España, con su población, puede tener una gran fuerza para  edificar un estado del bienestar importante y ejercer influencia considerable. No olvidemos que nuestra lengua oficial, el castellano, se habla en muchos países y, en vez de intentar reescribir la historia y putear a Cristóbal Colón, debemos estar pendientes en crear buenos lazos con millones de personas que, sin ser españoles, hablan nuestro idioma. No se trata de llorar de orgullo cuando hablamos de los Reyes Católicos, por favor, ni tampoco querer extirpar una parte de nuestra historia porque, dentro de los parámetros contemporáneos, es políticamente incorrecta. Se trata de, conociendo la historia, ser críticos, sí, pero conscientes de lo que podemos hacer en el futuro.

Sin embargo, algo pasa con nuestros sentimientos. Llevamos muchas décadas peleándonos los unos con los otros. Caín era español. Guerras civiles, dictaduras, banderas por un lado y banderas por otro. Si consideramos que un catalán no es español, o algunos de los catalanes dicen que ellos no son españoles, entonces habrá que explicar primero qué es ser español o catalán. Aquí puede haber un debate en el que los árboles no dejen ver el bosque. Legalmente, somos todos españoles, pero sentimentalmente uno puede sentir lo que le dé la gana, independientemente de su país de origen. Este aspecto, muy propio de la libertad individual, es muy lesivo para aquellas aspiraciones uniformadoras que movimientos nacionalistas de todo tipo intentan implementar. Si piensas así eres un antipatriota traidor. La razón de estado necesita uniformidad, ¿os acordáis? ¿Cabe debate político aquí? Pues debería haberlo, en tanto en cuanto no caigamos en una pelea de cabras montesas a ver quién se da la hostia más fuerte. 

Desde mi punto de vista, la cuestión catalana plantea muchos problemas, y graves. Primero, que cualquier región de España pueda saltarse leyes estatales, nada más y nada menos que la Constitución, sienta muy mal precedente y el estado puede verse en peligro. Ningún estado permitirá partirse sin antes pelear. Por mucho que en Escocia o Quebec se vote, esto no quiere decir que todos tengan que hacer lo mismo. No obstante, como os decía, si millones de personas residentes en un país deciden que quieren ser otro, solo la represión no sirve, habrá que darle una canalización de alguna forma. Si queremos uniformar, encontraremos problemas; gestionar la diversidad, reformando la Constitución y abriendo un debate profundo sobre qué tipo de Estado queremos es básico. Pero soy pesimista. En nombre de la libertad y de la nación se han cometido grandes crímenes en la historia. Ojalá nos entendamos más.

información adicional


domingo, 17 de septiembre de 2017

Estudiar y salidas laborales: algunos datos



Se ha  publicado elVIII informe Infoempleo Adecco sobre titulaciones universitarias con más salidas laborales. Se incluyen una serie de conclusiones interesantes. A saber:
  • ·         El 55% de las ofertas de empleo cualificado en España requiere titulación universitaria, sobre todo Administración y Dirección de Empresas (ADE) e Informática.
  • ·         Los universitarios sufren una tasa de paro del 11,36% frente al 16,83% de los que solo han terminado los estudios obligatorios de secundaria (5,5 puntos porcentuales de diferencia) y al 24,77% de los que cuentan con primaria (10,4 puntos).
  • ·         De todas las ofertas de empleo dirigidas a titulados, el 10,25% procede del sector de la Enseñanza y la formación, por lo que es este sector el que mayor proporción de titulados demanda. Al segundo puesto suben las ofertas para titulados universitarios que tienen que ver con el sector de Internet (8,08%) y que dobla su presencia con respecto al año anterior cuando representaban apenas el 4%
  • ·         Por comunidades, la mayor parte de las ofertas de empleo que exigen este tipo de formación se dan en la Comunidad de Madrid, donde además su aportación al total nacional ha aumentado en el último año, desde el 23,84% de 2015 al 26,94% de 2016. En segundo y tercer lugar aparecen Cataluña País Vasco, que aportan un 19,12% y un 10,34% al total de la oferta de empleo en España, y mantienen sus posiciones con respecto al año anterior, Cataluña ganando 1,5 puntos porcentuales y la comunidad vasca cediendo 2.


      Este informe viene a seguir confirmando lo que se dice desde hace décadas, que la formación amplia tus oportunidades a la hora de buscar trabajo.  Si solo se conforma el personal con tener la ESO, las dificultades se incrementan. Es así y no tiene vuelta de hoja, a pesar de los mitos. Un ingeniero puede trabajar de lo suyo y de camarero o dependiente de una tienda. Pero un dependiente de una tienda o un camarero que no tenga nada más que la ESO va a tener más difícil trabajar de ingeniero o de otro trabajo que se requiera más cualificación. Estudiar amplia tus oportunidades, y la vida es eso, generar nuevas posibilidades de mejorar en tu vida personal y profesional. Todos los trabajos son dignos, pero se trata de crear nuevas opciones.


El abandono escolar en España es altísimo. Según datos del ministerio, “El abandono escolar temprano terminó el año 2016 en España marcando otro récord histórico al situarse en el 18,98%”. La media europea ronda el 10%. A pesar de este dato negativo, es cierto que la tasa de abandono escolar se ha visto sustancialmente reducida: “Si comparamos esta cifra con el año 2008 (31,7%), a partir del que se inician los descensos, se ha producido una bajada de 12,7 puntos (lo que supone un descenso del 40%).” Seguramente la crisis puso las pilas a más de uno que continuó sus estudios.
Si comparamos hombres y mujeres, el sector masculino es más dado a dejar los estudios: “El abandono escolar temprano en las mujeres es del 15,1% y en los hombres es del 22,7% (7,7 puntos de diferencia).”





Más información sobre el tema:

sábado, 9 de septiembre de 2017

Redes sociales y despidos.


Desear que violen a una mujer es deleznable, y dudo que ninguna empresa seria quiera tener personas que se rijan por este pensamiento. Lo digo por el caso de Inés Arrimadas y la persona que, sin tener ni idea de lo que se le vendría encima ni conocer cómo se configura Facebook, soltó lo que soltó. El problema es desearlo y gritarlo a los cuatro vientos.  Se trata de un problema cultural - o de cualquier otro tipo- grave desear que gente que piensa de forma distinta a ti tenga que pasar por calvarios semejantes. Dicho esto, vayamos a lo del Facebook.

Hay que tener pocos dedos de frente, al día de hoy, para creer que lo que uno pone en sus redes sociales, de forma abierta y descontrolada, insultando y/o maldiciendo, no tiene consecuencias. La mujer que insulta a Arrimadas no solo ha sido despedida, sino que tiene muy, pero muy difícil, encontrar otro trabajo. Por lo menos, a medio plazo. Y quizá sea una gran profesional, no lo sé, pero si uno tiene ese odio dentro, ¿Puede ser buen profesional? Dejo la pregunta ahí.

Han existido muchos despidos como consecuencia de la verborrea de algunos empleados en las redes sociales. El calentón es lo que tiene. Si en un bar uno se calienta y ve cómo la gente lanza improperios a ver quién es el más macho, en Internet pasa igual. Sin embargo, la red es un medio de comunicación masivo, eso que tan lucidamente definió el sociólogo Manuel Castells como “autocomunicación de masas”. Es autocomunicación, porque estoy en mi casa tranquilito con la mantita o el aire escribiendo lo primero que se me ocurre. Pero es masivo, porque lo lanzo a un universo con millones de usuarios.  Luego vienen los despidos o las consecuencias malignas que sean  y se empieza con los lloriqueos y los arrepentimientos.

Para bien o para mal, nuestra vida privada, una vez la lanzamos sin control a Internet, afecta a nuestra vida profesional. Es así, y más vale que lo tengas en cuenta y que no te guíes por cantos de sirena que apelan a la libertad de expresión. Puedes decir lo que quieras, pero también es necesario que apechugues con tus palabras. Libertad conlleva responsabilidad. Y no hablo de que vuelva la censura. Simplemente, ten en cuenta que todo el mundo puede leer lo que escribes. No obstante, para mí, desear que violen en masa a una mujer, aunque no lo lea nadie, ya es vomitivo. Es necesario no desear estas cosas, no solo no decirlas en las redes.


sábado, 2 de septiembre de 2017

Facebook, noticias falsas y anonimato



Leo lo siguiente en la prensa: “Facebook está pasando a la acción contra las noticias falsas, y va a dar en un punto sensible de las páginas que se alojan en la plataforma: su publicidad. Si los controles de la compañía detectan la publicación de información potencialmente engañosa, la página perderá la posibilidad de anunciarse.”

Me parece importante esta medida, como cualquiera que se implemente en todas y cada una de las redes sociales para detener bulos e informaciones engañosas. El hecho de que no existan filtros en Internet no nos puede llevar a un mundo de información descontrolada donde cualquier noticia coja viralidad, a pesar de ser falsa, solo porque dice lo que algunos quieren escuchar. El caso de la victoria de Trump está muy relacionado con esto; muchos se creían cualquier cosa con tal de afirmar sus ideales.

Además, también hay mucho fanático de la conspiración que, como si estuviera en el programa de Iker Jiménez, cuestiona cualquier noticia y cualquier versión, a veces creando dudas razonables, a veces lanzando razonamientos peregrinos propios de un lunático. Se puede dudar de todo, desde el atentado del 11S hasta que Obama se carteaba con Lucifer en su tiempo libre.

No obstante, existe una reflexión más profunda de lo que suponen Internet y la circulación de informaciones y comentarios. No todo son noticias falsas, también hay grandes verdades que circulan a la velocidad de la luz y que pueden no gustar al poder. Analizaba recientemente Enrique Dans el hecho de que China prohibirá el anonimato en la red.  Si vas a escribir algo en un foro, es mejor saber quién eres. La excusa siempre es la misma: para proteger la seguridad nacional. Pero es que en Occidente este tipo de medidas se acabarán implementando también; si no, al tiempo. Ya sea por la amenaza terrorista o por proteger a menores, o por cualquier asunto espinoso más, el poder siempre ha intentado e intentará controlar la red.  ¿Se conseguirá? ¿Está justificado que la medida de China se desarrolle en Europa, por ejemplo, pero esta vez para proteger nuestra Democracia?


Es cierto que el control de las redes sociales e Internet, en un mundo globalizado, es una tarea titánica. Para detectar asuntos delictivos, se necesita una supervisión a todos los niveles de una actividad que incumbe a millones de personas. Pero, ¿dónde está el límite? 

miércoles, 30 de agosto de 2017

Nueva colaboración de Politólogo en Red

Politólogo en red inicia una nueva colaboración, esta vez con la Fundación iS+D para la investigación social avanzada. Como consecuencia de dicha colaboración,  tutorizaré un curso sobre "Nuevas Tecnologías y mercado laboral". Os paso toda la información por si estáis interesados, o conocéis a alguien que le pueda interesar. 
Enlace aquí. 

jueves, 24 de agosto de 2017

¿Choque de civilizaciones? Una introducción al debate.


Cada vez que en Occidente sufrimos un atentado terrorista infame perpetrado por “yihadistas” se abre el debate del choque de civilizaciones. Aún recuerdo, tras el 11S y el 11M, la cantidad de artículos y análisis que planteaban que, en realidad, el Islam (como conjunto monolítico) estaba en contra de occidente. Para ello, se citaba constantemente a Huntington y su “Choque de civilizaciones”.[1] Se entiende por civilización un conjunto de personas que se rigen por los mismos valores y costumbres y, sobre todo, por una misma religión.
Para el politólogo norteamericano, existen una serie de civilizaciones:
  • ·         China: podría denominarse “confuciana”, pero finalmente será conocida como “sínica”. Este último término también abarca otras culturas afines, como las de Vietnam y Corea (Huntington, 1997).
  • ·         Japonesa: aunque deriva de la civilización china, adquiere entidad propia a partir del año 100 d.c.
  • ·         Islámica: nacida en la Península Arábiga en el siglo VII,  tuvo su periodo de expansión y esplendor (ejemplo de ello fueron Al-Ándalus y el califato de Córdoba).
  • ·         Ortodoxa eslava: oriunda de Rusia.
  • ·         Occidental: según el autor, arranca en el año 700 u 800 d.c. y se centra en Europa, Norteamérica, más otros países como Australia y Nueva Zelanda. No entiendo bien la elección de esta fecha, a no ser que el autor escoja la coronación de Carlomagno como emperador como el inicio del mundo occidental (800 d.c.), si bien es cierto que los valores que se le imputan a Occidente (libertad, democracia, etc.) llegaron bastante más tarde, sobre todo con la Revolución Francesa. Hablo de valores, pues las realidades democráticas tardaron más en llegar.
  • ·         Latinoamericana. Sí, mete a toda latinoamérica en un mismo saco.
  • ·         Africana (se supone que África subsahariana pertenece a una misma civilización, aunque tenga religiones distintas y diferentes lenguas).

 Que estas civilizaciones estén en conflicto es algo por ver. Del mismo modo, es difícil comulgar con esta macrodivisión. Si la religión es tan importante para determinar una civilización, ¿no está acaso Latinoamérica influida por el cristianismo que exportaron los “descubridores”? ¿No fue la iglesia ortodoxa hija del imperio bizantino que, a su vez, era hijo del imperio romano al que tanto debemos en Occidente (España, Francia e Italia, por ejemplo, tienen lenguas derivadas del latín)? Además, si separamos a los ortodoxos de los católicos, ¿por qué no hacer  lo mismo con los protestantes? Las guerras entre católicos y protestantes provocaron miles de muertos en su día, aunque ahora estemos dentro de un mundo occidental. Por cierto, los europeos sabemos más que nadie sobre guerras civiles. También debemos reflexionar sobre si las civilizaciones surgen como entidades separadas, y no como un conglomerado de costumbres y creencias influidas a su vez por otras. EL Cristianismo surge en Oriente Próximo, al igual que el judaísmo y el islamismo, y sin embargo se ven como entidades que parecen sustraídas de otro planeta. 

Huntington, como os decía, establece que la religión es clave para entender una civilización. El proceso modernizador, la caída del muro de Berlín, las revoluciones tecnológicas, etc., no han conseguido que fuera de Occidente los ciudadanos se adhieran a nuestro estilo de vida. Por el contrario, surge un renacer de valores tradicionales y de fundamentalismos religiosos que sirven a las personas para reafirmar una identidad. Cuanto más globales somos, cuanto más cerca estemos los unos de los otros, más necesario se hace encontrar puntos de diferencia y de reafirmación identitaria. En este punto, creo que tiene bastante razón, pero evidentemente hay que matizar muchas cosas. ¿Por qué surge ese renacer?

Es importante entender varias ideas traídos a colación por el autor. En la página 58 describe algo que me parece muy importante: “Occidente conquistó el mundo, no por la superioridad de sus ideas, valores o religión, sino más bien por su superioridad en la aplicación de la violencia organizada. Los occidentales a menudo olvidan este hecho; los no occidentales, nunca”. Por lo tanto, a base de pistola es muy difícil que la gente se una a conceptos como los derechos humanos, las elecciones libres, la economía de mercado (bueno, por lo general la economía de mercado sí ha tenido más éxito que los derechos humanos) y el pluralismo político.

No obstante, hay aspectos que Huntington soslaya o en los que, al menos, no entra en profundidad. El primero, que la descolonización occidental dejó una serie de gobiernos títeres con niveles de corrupción exacerbados, lo cual provocó reacciones de indignación ( evidentemente, no se habían cumplido esos anhelos que inflaron las reacciones contra los colonizadores). ¿Quiénes estaban organizados para canalizar este descontento? Los religiosos. Pasó en Argelia con el FIS, en Egipto con los hermanos musulmanes o en tantos otros países. Cuando un estado es fallido, allí donde no llega el bienestar llegan los grupos islamistas (hablo de los países de tradición arabomusulmán). Otro ejemplo podría ser el de HAMAS en Palestina, que gestiona colegios.

Otro elemento omitido por el autor es que el Islam se encuentra profundamente dividido, no solo por cuestiones étnicas (árabes, turcos, persas –o, más bien, iraníes-, bereberes, kurdos…), sino por ese cisma profundo que surgió en su día y que dividió esta religión entre suníes y chiíes. De hecho, los terroristas fundamentalmente atentan contra otros musulmanes  y el papel de gobiernos protegidos por Occidente, como Arabia Saudí, en la financiación de corrientes radicales está más que probada. En mi opinión, lo que quiere el extremismo es precisamente una guerra de civilizaciones entre ellos y el resto del mundo que considera impuro. Ellos han establecido su guerra, pero nuestra política exterior, la de Occidente, debe tener en cuenta la situación del mundo arabomusulmán. Estamos en una encrucijada con varios frentes:
  • -          El conflicto Palestina- Israel.
  • -          La guerra de Siria.
  • -          La guerra en Afganistán.
  • -          La situación de Irak tras la última guerra.
  • -          El papel de los gobiernos del Magreb y sus diferentes conflictos inherentes: Marruecos, Argelia, Túnez.

También surgen una serie de preguntas:
  • -          ¿Qué pasará con Libia?
  • -          ¿Qué pasará con Turquía y su giro cada vez más autocrático y religioso?
  • -          ¿Qué pasará con Egipto y los Hermanos Musulmanes?
  • -          ¿Qué pasará con los kurdos?
  • -          ¿Qué papel juega Irán en todo este lío?

La zona de Mediterráneo es un hervidero. Habrá que reflexionar sobre la integración de los inmigrantes musulmanes en las sociedades occidentales. ¿Cuál es el camino a seguir cuando todo el mundo apunta a que el modelo francés (asimilacionista)o el de Gran Bretaña han fracasado?

Para profundizar




[1] Para este artículo utilizo la siguiente edición: Huntington, Samuel P. El Choque de civilizaciones. Y la reconfiguración del orden mundial. Paidós. 1997

miércoles, 2 de agosto de 2017

¿Hay trabajo para todo el mundo?


En un interesante artículo de prensa leo el siguiente párrafo:

“La EPA del segundo trimestre publicada ayer (27 de julio de 2017) ha dejado muy buenos titulares. La creación de empleo es fuerte (incluso mayor de lo esperado), y el paro ha bajado de manera contundente. Ya estamos por debajo de los 4 millones de parados y la tasa de paro es “solo” del 17,2%, en niveles de 2009. Estas cifras, que en otros países europeos causarían preocupación y asombro a nosotros nos parecen una buena noticia”.

Es cierto que estamos mejor que hace no muchos unos años, pero los datos sobre el mercado de trabajo en España siempre ocultan una constante preocupante: la temporalidad y un desempleo tanto juvenil como de mayores de 45 años escandaloso. A los  problemas anteriores hay que sumarles el desempleo de larga duración, que castiga demasiado a los mayores de 45 (tal y como se comentó en este foro) y que está excluyendo del mercado de trabajo a miles de personas que tienen muy, pero que muy difícil, volver a incorporarse al ámbito laboral.

Si la tecnología irá sustituyendo a personas que desempeñaban tareas mecánicas y fácilmente automatizables, solo queda la formación como medio para la inserción sociolaboral. Pero, ¿y si no es suficiente? Es una pregunta que los analistas debemos poner encima de la mesa, no vaya a ser que el exceso de optimismo no nos deje ver el bosque. Según podemos seguir leyendo en el artículo que os comentaba, “la ocupación crece para quienes tienen estudios universitarios, con incrementos que varían entre el 2 y 4% con respecto al año anterior. La otra cara de la moneda son caídas más grandes en la ocupación registradas para quienes sólo tienen estudios secundarios o menos”. No podemos permitir que haya gente que no tenga ningún tipo de formación, sobre todo en un mercado laboral tan cambiante y con un nivel de exigencia formativa creciente, es cierto; pero también es necesaria una reflexión sincera sobre le porvenir del trabajo: ¿habrá para todo el mundo o la revolución tecnológica destruirá empleo más rápido de lo que lo crea?

No obstante, hay otra reflexión necesaria. Con cifras de desempleo superiores al 15 y al 20% en determinadas regiones de España, ¿cómo es que no hay un estallido social? ¿Qué porcentaje de economía sumergida mantiene un nivel de supervivencia mínima a muchas familias? ¿Hay datos exactos sobre esto? No se trata de estigmatizar a nadie, sino simplemente de explicar una realidad para poder dar respuesta a los problemas sociales que se nos están planteando.



lunes, 24 de julio de 2017

Tecnología, competencias profesionales y sociedad líquida


Hace unos días tuve la ocasión de leer un genial artículo de Xose Alberte Cea sobre los cambios de nuestro mundo contemporáneo que me ha dejado reflexionando. Una de las ideas principales que plantea en su escrito es lo rápido que se desfasan nuestras competencias profesionales. Los cambios tecnológicos son exponenciales y plantean retos constantes a nuestro aprendizaje.

No obstante, tenemos una ventaja añadida: el ser humano es humano como tal gracias a la cooperación de miles y millones de personas. Tal y como establece Xose, disponemos de “nuestra capacidad para crear redes de cooperación intersubjetivas de carácter global. La red no solo ha cambiado nuestras vidas en lo inmediato. También nos ha dado la posibilidad de multiplicar nuestras cooperaciones. La cooperación es lo que nos ha traído hasta aquí como especie, tal y como dice Yuval Noah Harari.” Y es que, según Harari, vivimos tres dimensiones: subjetiva, objetiva e intersubjetiva. Las patrias, la religión, el dinero… son creencias intersubjetivas que facilitan la creación de redes de cooperación inmensas y que son un elemento puramente humano. ¿Qué pasará cuando la Inteligencia Artificial consiga no solo igualar, sino mejorar las capacidades humanas en ámbitos tan selectos como la creatividad o la imaginación? Quizás este sea un escenario muy pero que muy lejano, pero también es cierto que la biotecnología y los avances en la genética pueden estar acercándonos al fin del Homo Sapiens tal y como lo conocemos. ¿Surgirá una nueva especie?

Este verano he tenido la oportunidad de leer "Homo deus" y "Sapiens", del autor ya mencionado Yuval Noah Harari, aprendiendo mucho de la evolución histórica de nuestra especie. Son dos libros que os recomiendo. No obstante, los cambios constantes en nuestra sociedad, que abarcan no solo el mercado de trabajo, sino que influyen en la forma en la que nos planteamos nuestras relaciones afectivas, de consumo, etc., me recuerdan mucho al término "sociedad líquida" acuñado por Bauman. Si no existe la seguridad, ¿hacia dónde vamos? ¿No estamos viviendo cambios tan acelerados que prácticamente capas inmensas de la población se quedarán fuera del progreso? 

Xose Alberte lo establece en su artículo y yo estoy muy de acuerdo: no podemos evitar la incertidumbre. No es que vivamos tiempos de transición hacia lo desconocido, es que esa sensación de vivir continuamente en un hilo de inseguridad es lo que más caracteriza a las sociedades tecnológicamente avanzadas. Antiguamente, un profesional aprendía algo y lo repetía durante 30 años; en la actualidad eso está desapareciendo a marchas forzadas. La continua evolución y la formación permanente son una necesidad inexorable. La ventaja es que Internet nos está permitiendo conectar con innumerables profesionales de nuestro sector, accediendo así a fuentes inagotables de conocimiento a las que, hasta no hace muchos años, era imposible acceder desde un simple ordenador. En el otro lado de la balanza está nuestra mentalidad. ¿Estamos preparados para la incertidumbre y el cambio constante? O, mejor dicho, ¿aguantará la sociedad lo que esté por venir sin romperse del todo?

Artículos interesantes
https://www.enriquedans.com/2017/07/los-temibles-peligros-de-la-inteligencia-artificial.html

viernes, 21 de julio de 2017

Buscar trabajo con más de 40 años

Fuente: Pixabay
Aunque os digan que la edad es algo mental, que si os cuidáis os podéis mantener eternamente jóvenes  y esas chorradas, resulta que el mercado laboral es tremendamente duro con las personas de más de 55 años. Según leo enla prensa:

“Siete de cada diez parados mayores de 55 años cree que no volverá nunca al mercado laboral. Según una encuesta realizada por la Fundación Adecco a 1.500 desempleados mayores de 55 años, de los que opinan que sí volverán a tener un empleo, el 20% estiman que tardarán un año en colocarse, mientras que solo un 10% consideran que estará trabajando en los próximos 12 meses.”

No es ya solo que tengan más problemas para insertarse, sino que una sociedad que busca de forma enfermiza lo nuevo, lo disruptivo, lo efímero, lo adolescente, parece olvidarse de valores que antaño eran muy cotizados, como la experiencia, la madurez o, simplemente, la lealtad hacia el trabajo bien hecho. Yo, que soy menor de 40 años, no me siento identificado con esa manía reduccionista de llamarnos “millenials”.  Seas menor de 30 o mayor de 55, en ambos colectivos habrá gente extraordinaria y gente insulsa, pero juzgar por la edad me parece un crimen.  Ni un joven es de por sí un crack en tecnología ni un mayor es un inútil al coger un ordenador.
¿Qué hacer ante esta situación? Complicado, porque el problema no es solo con los mayores de 55 años, ¡sino también con los de 40! Según leemos en la prensa, “por primera vez en la historia, de los más de 4,2 millones de parados, más de la mitad tienen más de 40 años”. Además, el 49,3% de estos desempleados mayores de 40 años superan los 24 meses en paro. Un problema mayúsculo con graves consecuencias para nuestra sociedad.

El desempleado mayor de 40 años es, según comenta la noticia, una persona que ha trabajado tradicionalmente en la misma empresa, con un sueldo medianamente en condiciones y que se encuentra en un mercado laboral al que se tiene que enfrentar totalmente desactualizado. Además, hay que sumar la falta de autoestima. Nos preocupamos por la pensión de los jóvenes, pero este colectivo lo tiene muy crudo porque le faltan bastantes años que cotizar todavía.
De nuevo se hace hincapié en la necesidad de formar y reciclar a estos desempleados a través de políticas activas de empleo eficientes y eficaces. Pero, ¿se crea empleo para ellos? ¿Quieren las empresas estos perfiles?
Os pregunto, ¿qué medidas se podían implementar para ayudar a este colectivo?
Recursos interesantes
Plus 40 net es un portal especializado en empleo para mayores de 40 años.  Os animo a echarle un ojo si no lo conocíais.





martes, 18 de julio de 2017

Formación: no se trata de títulos, sino de adquirir competencias


Leo en la prensa que se facilita, incluso suspendiendo alguna asignatura (pueden ser dos, que no sean Lengua  Y Matemáticas), que el alumno obtenga el título de la ESO. No se trata de ayudar a través de refuerzos, es más fácil bajar el nivel para que todos consigan un título que, a la postre, es claramente insuficiente para insertarse en un mercado laboral cada vez más exigente. Es posible que mucha gente a la que prácticamente se le ha regalado la ESO se lleve un chasco cuando quiera cursar otros estudios superiores. ¿Solución? Quizás deberíamos seguir bajando el nivel constantemente. Total, todo está en Internet.

No pretendo criticar medidas exactas de LOMCE, sino el concepto, muy español, de que lo importante es tener el título.

Si en España nos ofrecieran  regalarnos el título universitario o, por ejemplo, el título de inglés B2, muchos verían una oportunidad de oro. En mi caso, vería una trampa mortal. No se trata de títulos, se trata de adquirir unas competencias específicas que nos permitan desarrollar una carrera profesional. Seguimos enrocados en un mundo totalmente desfasado: el que prima la “titulitis”. Si no trabajas, está bien que estudies; incluso trabajando hay que seguir formándose. Pero lo que no podemos hacer es ir sumando “diplomas” sin pensar si nos valdrán.

Estoy algo cansado de ver cómo muchos, yo he estado entre ellos, acumulamos cursos y certificados a tontas y a locas. Antes de formarnos en cualquier academia, instituto o universidad, hemos de preguntarnos por la calidad de esa enseñanza. ¿Va a servirme? ¿Qué aprenderé realmente? Si se baja el nivel constantemente, perdemos todos, que nadie se engañe. Y es que la igualdad de oportunidades es facilitar, mediante becas, apoyo escolar y acceso al conocimiento, que la gente pueda formarse en materias que le servirán en su día a día, tanto como ciudadanos o como profesionales. Pero las cosas cuestan esfuerzo y, como decía, es más barato regalar títulos, lo cual es demasiado cortoplacista, porque luego nos encontramos con un porcentaje enorme de la población, sobre todo desempleados, con poca cualificación.  

En un país con el nivel de desempleo que tenemos, la formación es clave. Pero una formación de calidad con una exigencia bidireccional: exigencia al alumno de que se ponga las pilas y rinda, y exigencia a las instituciones para que fomenten una formación de calidad y adecuada para la inserción laboral. Está muy bien reivindicar derechos, pero también hay que tener deberes y obligaciones para con programas que valen una pasta.


martes, 11 de julio de 2017

Twitter, predicción de altercados y Minority Report


Hace poco leí en la prensa digital un artículo sobre Twittery su relación con la movilización social. Todos sabemos que mucha gente ha salido a la calle y ha tuiteado manifestaciones, reclamos, compartido vídeos sobre las protestas e, incluso, ha utilizado la red social de microblogging para denunciar determinados actos. También Twitter tiene mucho de bar a las cinco de la mañana, donde la educación brilla en muchas ocasiones por su ausencia. Al fin y al cabo, lo que refleja Twitter nos lo podemos encontrar en la calle constantemente.
Como os decía, en ese artículo se comentaba lo siguiente:
“Un nuevo estudio de la Universidad de Cardiff pone de manifiesto cómo, a través del estudio de 1,6 millones de tuits generados tras las protestas de Londres en 2011, se puede valorar cuándo va a suceder una agitación social de este calibre mucho antes de que los cuerpos de seguridad sean conscientes de ello”. Y seguimos leyendo algo aún más interesante: “La investigación utilizó algoritmos que detectaban la frecuencia de los tuits con ciertas palabras, la geolocalización y el momento de ser publicados. A través de ellos, se pudo comprobar cómo los tuits informando de, por ejemplo, contenedores ardiendo se publicaban hasta una hora antes de que la Policía recibiera el aviso y se personase en el lugar.”
Todo esto me sugiere un par de reflexiones:
  • Twitter es un canal de comunicación excesivamente rápido que facilita la movilización y alteración del estado de ánimo de las personas.
  • Es posible que haya gente que se dé más prisa en tuitear un hecho, incluso si fuera delictivo o catastrófico, que en llamar a la policía o a los servicios de emergencia. Por favor, chicos, si veis un incendio, llamad antes a los bomberos; estos no tienen por qué leer los hashtags.

En la sociedad red, primero tuiteo, luego veremos cómo reacciona la gente. No obstante, me parece preocupante esto de la “predicción” de los altercados. Como si fuera MinorityReport, ¿se detendrá a la gente por lo que presumiblemente iba a hacer porque ha retuiteado o manifestado una opinión en Twitter? ¿Se realizarán detenciones preventivas gracias al Big data? Seguramente Snowden tuviera mucho que decir al respecto.

Uno de los grandes caprichos del género humano ha sido predecir el futuro. Todavía hay gente que echa las cartas y lee el horóscopo o, siendo más científicos, otros que hacemos estudios e investigación intentando proyectar comportamientos que nos permitan prever, en cierta manera, lo que puede ocurrir. Quizás Internet facilite la acumulación de información, pero, ¿se podrá saber lo que ocurrirá dentro de cinco años?

martes, 4 de julio de 2017

Sobre el voluntariado como experiencia vital y profesional

Durante año y medio fui voluntario en Cruz Roja, concretamente, en un proyecto que lucha contra la brecha digital y en el que, desde hace unos meses, trabajo como técnico. Llegué al voluntariado desorientado, buscando información para un trabajo de campo que utilizaría para mi trabajo fin de máster. Por si os preguntáis, el máster era de análisis de Problemas Sociales y mi TFM versó sobre la brecha digital en la búsqueda de empleo.

El voluntariado desarrolló en mí, sin buscarlo, dos competencias profesionales que, por entonces, no tuve muy en cuenta pero de las que ahora sí soy consciente:
  • ·         Hablar en público.
  • ·         Trabajar con distintos usuarios cuyas problemáticas son diversas.

 También me permitió conocer contactos profesionales gracias a multitud de charlas que di (esto, más que una competencia, es una consecuencia). Evidentemente, las Soft Skills son las que más se desarrollan con este tipo de actividades, capacidades cada vez más importantes. 

Mi labor como voluntario era ayudar a que las personas adquirieran determinadas competencias relacionadas con las TIC a través de lo que conocemos como acompañamientos (grupos reducidos en los que cada usuario dispone de un dispositivo u ordenador) o  a través de jornadas-charlas (grupos más numerosos). Enseñaba un poco de todo: desde buscar empleo a través de Internet hasta aprender a realizar determinados trámites, ya sea solicitar una vida laboral o conseguir el certificado digital. Trabajar con tantos usuarios, entre dos y cuatro horas a la semana, no me suponía un esfuerzo sobrehumano, y, además, la retroalimentación era fascinante, porque la información que adquiría para mi trabajo era increíble. Asimismo, había otro matiz importante: el agradecimiento de las personas. 

Es posible que en una sociedad donde parece que si no cobramos hasta por ir el váter, el altruismo forme parte de aquellas actividades románticas que todo el mundo rehúye hacer. Es una lástima, porque puede ser muy útil para la vida profesional y personal de cualquiera.

Cuando aprendes a hacer algo que te gusta y te das cuenta de que ayudas a alguien, tomas conciencia de que eres capaz de cambiar, aunque sea levemente, la vida de una persona. Si atiendes a cien usuarios y diez, gracias a ti, encuentran trabajo o resuelven un problema o hacen de su vida un sitio más fácil, ¿no habrán merecido la pena esas dos horas semanales en las que a veces no sabemos qué hacer? En fin, fue mi filosofía, y la sigue siendo. De hecho, parte de la motivación que me lleva a mantener este blog es esa: aportar mi grano de arena para ayudar a gente, de la misma forma que hay personas que me ayudan creando tantísimo contenido que dejan desinteresadamente en la red. Si te apasiona el conocimiento, compartirlo es un acto necesario y muy satisfactorio. A veces, incluso revolucionario.


En ocasiones hablo con gente sobre la falta de experiencia laboral o sobre la falta de formación o sobre la falta de motivación o de misión en la vida. Siempre les aconsejo dos cosas: hacerse un blog y probar con el voluntariado. 

martes, 27 de junio de 2017

Twitter y nuestra configuración de seguridad



No hace mucho os estuve hablando de cómo debemos configurar nuestra configuración de privacidad en Facebook. Hoy quiero centrarme en Twitter, una de mis redes sociales favoritas. La red de microblogging   ha ido implementando con el paso del tiempo nuevas medidas para que podamos gestionar nuestra privacidad de la mejor forma posible.  Veamos algunas: 


En primer lugar, debemos entrar en el menú “Configuración y privacidad”. Tras esto, nos aparecerá una imagen similar a la siguiente:
Como se puede observar, hemos accedido al menú de “Privacidad y seguridad”. He dividido la pantalla en dos partes. Al principio podréis configurar vuestra privacidad atendiendo a los siguientes factores:
  • Proteger mis tweets. Si escogemos esta opción solo los usuarios que decidamos podrán leernos. No es muy común si quieres ser relevante en Twitter, pero puede haber gente que, por motivos relacionados con la seguridad, le interese que no todo el mundo pueda leer lo que escriban. 
  • Añadir ubicación. Si queremos que se sepa dónde nos encontramos cuando se tuitea, hay que elegir está opción. Para mí, no es buena idea que sepan constantemente donde estamos. 
  • Etiquetado de fotos. Al igual que Facebook, podemos controlar quién nos etiqueta en una foto. Se puede elegir que nadie, todos, o solo los que te sigan puedan etiquetarte.
  • Visibilidad. Esta es interesante. Se trata de limitar si pueden encontrarnos con nuestro correo electrónico o por el número de teléfono.




En esta segunda parte que muestro con la imagen superior, lo más importante, desde mi punto de vista, es la posibilidad de controlar quién  puede mandarnos mensajes o no. Yo prefiero limitar esta opción, obligando a que solo los que sigo puedan enviarme mensajes.

 Además, existe la posibilidad de determinar si se quiere que Twitter muestre contenido que, a priori, considere delicado. ¿Qué es delicado según los parámetros de Twitter Pues será mejor que os informéis por vosotros mismos, pero ya os podéis hacer una idea. 

Otro aspecto interesante es saber cuántas aplicaciones se tienen enlazadas a Twitter. Para ello, en el menú de la izquierda debemos hacer clic en Aplicaciones:

En la imagen anterior tenemos algunas aplicaciones enlazadas. En cualquier momento se puede revocar el acceso.  Además, en el ejemplo del recuadro, que obedece a la aplicación de Facebook, se puede visualizar las distintas opciones: publicar los retuits, publicar en el perfil o, si tenemos páginas, publicar en la página de Facebook.

Bueno, creo que, a grandes rasgos, estos son los aspectos básicos que debemos controlar dentro de Twitter, aunque no los únicos. No olvidéis tener una buena contraseña y  activar la opción para que se verifique el inicio de sesión a través del correo electrónico.
 La verificación de inicio de sesión  proporcionará aún más seguridad. Para ello, entramos en “Cuenta”, dentro del menú izquierdo. Una vez verificado nuestro correo, se podrá controlar si alguien que no somos nosotros inicia nuestra sesión en Twitter. 

Enlaces de interés