martes, 26 de diciembre de 2017

Neutralidad en la red y la e-inclusión


La muerte de la neutralidad en lared ha llegado a EEUU. Poco a poco, como si fuera una mancha de petróleo en el mar, esta política se irá expandiendo y el hedor y el daño llegarán, inexorablemente, a nuestras costas europeas. Buscar información y que a todas las páginas se pueda acceder, en cierta medida, a la misma velocidad, dejará paso a una especie, según los expertos, de internet por “paquetes” (algo parecido a la televisión de pago).
Es posible que en tu paquete de datos tengas que pagar más por Whatsapp o por las redes o vaya a saber uno el qué. Ya no es cuestión de cantidad de megas  y/o velocidad, sino de aquellos contenidos que mejor se vendan a las operadoras.

Los que pensamos que Internet es un servicio público, como la luz y el agua, debemos preocuparnos. Y digo que Internet es un servicio público porque, en una sociedad tecnológicamente avanzada, situarte en la brecha digital es poner un pie en la exclusión social. No tener acceso o buen acceso a Internet y, lo que es más importante, no tener ni pajotera idea de un uso crítico y productivo te aleja de oportunidades para buscar trabajo, formarte,  realizar gestiones y un largo etcétera de ventajas que la red permite. Además, cualquier asociación o entidad, por humilde que sea, puede utilizar Internet como plataforma para ganar acólitos y conseguir visibilidad. El fin de la neutralidad puede ser un misil que ponga en peligro toda esta estructura. Por lo menos, y repito, según los artículos que he ido leyendo. Ahora no lo veremos, a corto plazo, pero con el tiempo las operadoras irán extendiendo sus garras poco a poco. Es normal que lo intentaran.  Un espacio donde se mueve tanto dinero es un pastel demasiado goloso para que algunos lobbies y los políticos que quieren llevarse bien con los que puedan darles un buen sillón en el consejo de administración empiecen a mover sus hilos.

Internet es más que  selfies y gritones de turno. Es mucho más que la búsqueda en redes sociales de constantes likes para parecer más guay. Es mucho más que colgar fotos a tontas y a locas como si estuviéramos en la pasarela de Milán y ver vídeos de gente que se da hostias.  Internet es el mayor espacio de conocimiento que ha existido jamás y, como decía nuestro amigo Spiderman, todo poder supone una gran responsabilidad. Cuando se tiene un ordenador en el bolsillo, como son los móviles hoy en día, más vale que reciba una buena dosis de formación el que quiera utilizarlo de forma provechosa. No, señores y señoras, la formación no es algo que el espíritu divino insufle en nuestros chavales y cojan un móvil como el que empieza a beber agua por instinto. Dejémonos de tonterías.

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domingo, 17 de diciembre de 2017

Celebrando los 1000 artículos en Politólogo en red. Un artículo personal.


El 26 de abril de 2011 arrancó Politólogo en red. Al principio solo iba a ser un blog temático en el que recopilar información sobre política, empleo y redes sociales, pero poco a poco se convirtió en la columna vertebral de lo que considero mi proyecto profesional.  Al día de hoy, superados los 1000 artículos, puedo estar contento de todo el trabajo realizado y de la comunidad que, a lo largo de los años, se ha ido creando en torno a mis contenidos.

Las expectativas son caprichosas. A veces, uno no tiene ninguna y consigue cosas importantes sin esperarlo; otras veces, el anhelo de alcanzar metas un tanto ambiciosas se ve truncado por la realidad. En Politólogo en red se han dado los dos casos. Nunca esperé ser entrevistado en Radio Nacional de España, pero aún menos tener el honor de que Radio 3, emisora de referencia para mí,  me invitara a participar  en el programa Router. Ese día tuve la sensación de que se iniciaba un ciclo en el que la suerte me guiñaba el ojo pero, como decía, el dios del destino juega sus propias cartas, y en ocasiones tienes recompensas y a veces caminas tú solo por un páramo y te preguntas si lo que haces sirve para algo. Resistir y pelear por lo que uno cree es el único camino que te puede asegurar conseguir algo interesante. Y esa ha sido mi filosofía a lo largo del tiempo.

En líneas generales, estoy muy contento de levantar este edificio en la blogosfera. Sin él, por poner un ejemplo, nunca habría estudiado un máster cuyo TFM fue la brecha digital en la búsqueda de empleo y cuya investigación me llevó a vivir experiencias muy importantes, como pudo ser la del voluntariado. Tampoco me habría animado a iniciar una tesis doctoral, ni leído tantos libros ni creado en mí mismo una rutina de trabajo diario que me ha servido de mucho. 

Un blogger muy humilde, como es mi caso, con apenas unos centenares de visitas a la semana, solo puede aspirar a que quizás el esfuerzo volcado sirva a alguna persona. Con que solo una se vea interesada por lo que escribo y le sea útil en su cotidianidad, todo merece la pena. Y así, artículo tras artículo, entrada tras entrada, hasta llegar a 1000.

Gracias a todos los que me seguís. Gracias a todos los que, en cierta manera, ya sea participando en mis videodebates o compartiendo mis artículos, habéis colaborado conmigo. Me consta que algunos estáis ahí desde el principio y esa energía es la que me motiva. Es un honor compartir un rincón en el ciberespacio con vosotros. Espero seguir otros 1000 artículos más.





domingo, 10 de diciembre de 2017

Redes sociales en España: uso y perfiles


IAB Spain ha publicado un estudio sobre la penetración de las Redes Sociales en la sociedad española. Quiero exponeros algunos de sus datos, pero antes quiero  reflejar lo que, a mi parecer, podría ser un titular:
“Un 86% de los internautas de 16-65 años utilizan redes sociales, lo que representa más de 19 millones usuarios en nuestro país.”

Es difícil encontrar a una persona que utilice Internet que no sea a su vez usuario de redes sociales.  

¿Cuál es el perfil del internauta?

Como podéis  observar en la imagen anterior, el perfil  mayoritario de  usuario de redes sociales es una persona que trabaja, con estudios universitarios y con una edad media de 39 años.

Por el contrario, el perfil mayoritario de quién no usa las redes sociales nos dirige hacia  un hombre, de alrededor de 44 años, con estudios universitarios y trabajador activo.

Para explicar por qué no se utilizan las redes, el estudio nos comenta que: “Al igual que en el anterior estudio, los principales frenos son la falta de interés y el miedo a la falta de privacidad, este último es un aspecto que aumenta vs 2016, y pasa a ocupar el primer lugar de las barreras.”


Facebook es la red social más conocida. O por lo menos, es lo que la gente concibe como red social por antonomasia. Luego iría Twitter, Instagram, LinkedIn y WhatsApp. Esta última, aunque seguramente será la más utilizada en España, todavía no se percibe por parte de un gran sector poblacional como red social. Lo cual puede llevar a que no se sepa utilizar correctamente.


Facebook sigue siendo la red social más visitada, pero ojo, el descenso con respecto al año anterior es considerable.  El segundo lugar lo ocupa WhatsApp.

También quiero mencionar Instagram, que sigue subiendo paulatinamente, sobre todo gracias a que es la red social que más interés suscita en los jóvenes y muy jóvenes.

Como podemos observar, y es lógico, WhatsApp es la red que con más frecuencia se consulta.
Pues sí,  si hablamos que para qué se utilizan las redes, la respuesta es clara:  chatear y hablar con los contactos es de lejos el uso más común. En segundo lugar ver vídeos y, como tercera posición, cotillear a los contactos.



 La mayoría de los usuarios utilizan el móvil para conectarse a las redes, aunque el ordenador sigue siendo un fuerte rival. Es evidente que si la red social más utilizada es WhatsApp, el móvil gane. Por el contrario, como se refleja en la imagen, YouTube y Facebook suelen ser redes que, principalmente, suelen ser más visitadas a través de un ordenador. 


Como media, el horario de mayor éxito a la hora de conectarse a las redes es el que responde al intervalo de 20:30 a  00:30 de la noche.
En el caso del móvil la hora de comer gana: entre las 13:00 y las 16:00.

Si continuáis leyendo el estudio, hacia el final, se analiza la relación entre redes sociales, usuarios y marcas comerciales. 







domingo, 3 de diciembre de 2017

Poder, anonimato y control de información en Internet


La semana pasada traté el anonimato y el odio en la red centrándome en casos de personas que, utilizando redes que permiten escribir de forma anónima, practicaban el acoso y el insulto. Hoy quiero seguir profundizando en este tema.

Enrique Dans escribió no hace mucho en su blog sobre la consideración de que el anonimato en la red es un derecho y que ir en contra de este concepto significa dos cosas: no entender la red y erosionar los derechos fundamentales.

El acoso constante que sufren muchos políticos, y personas particulares sin actividad en la esfera pública, nos lleva constantemente a reflexionar sobre si es bueno no permitir que los usuarios puedan refugiarse en el anonimato impunemente. Por una parte, quiero decir que el anonimato 100% no existe y que si alguien comete un delito y se le persigue, tarde o temprano se le encontrará. Pero claro, aquí hay que meter a la policía de por medio y a un juez, lo cual garantiza, en cierta medida, nuestros derechos, puesto que evita que las persecuciones sean arbitrarias (aunque  sobre la actuación policial y judicial también habría que reflexionar caso por caso).
Lo que ocurre es que censurar la red, donde millones de personas interactuamos unas con otras, es una tarea más que complicada por no decir imposible. Por ejemplo, en Twitter sería necesario comprobar los mensajes antes de ser publicados, lo que convertiría a esta red en un gran hermano constante que perdería su razón de ser. Si nos obligamos todos a identificarnos, también el grado de exposición es mayúsculo.

Quizá solo quieras el anonimato para tener libertad de compartir información en un foro sin ningún carácter delictivo, simplemente quieres separar tu vida normal y profesional de comentarios irónicos o relacionados con el ocio, o denunciar alguna injusticia que, por miedo a las represalias, no eres capaz de hacer con tu nombre, tu cara y apellidos. En estos casos, el anonimato nos parece una opción más que recomendable.
En este sentido, tal y como explicita Dans:
“Estoy totalmente a favor de identificar, perseguir y condenar a todo aquel que cometa un delito en la red, siempre que efectivamente sea un delito y que un juez así lo determine. Condenar a quienes injurian, difaman, acosan o amenazan en la red es importante, porque eso nos convierte en una sociedad más libre y evita que los matones dominen la conversación. Separar los delitos determinados por un juez de otras cuestiones importantes en una sociedad democrática, como el derecho a la parodia, a la ironía, al uso del humor en todas sus vertientes o a la crítica y el activismo es también fundamental, y debe ser considerado como algo muy importante, que no debería peligrar en una sociedad sana. Es importante buscar, además, un efecto ejemplificador que, dentro de la lógica y la mesura, contribuya a la educación de la sociedad en un contexto relativamente novedoso – ya no tanto, pero concedamos que no de manera universal – como el de las redes sociales. Se tarda tiempo en educar a una sociedad, pero se termina consiguiendo si se utilizan las herramientas adecuadas.”

Lo que ocurre es que, en la sociedad actual, nos vemos desprotegidos ante la viralidad en la red. Frente a una campaña de acoso y derribo implementada por centenares de perfiles y personas aburridas y con mala leche, un individuo se siente totalmente aislado. Creo que la obligación es que las redes sociales tengan protocolos estrictos en  estos casos y que, si somos acosados por alguien, nuestra denuncia a la red sea suficiente para suspender esa cuenta de inmediato e intentar parar el desastre independientemente de que se denuncie a la policía y se actúe en consecuencia.  

Uno de los ejemplos más sonados sobre el intento de las redes de evitar la suplantación de identidad y el anonimato es el hecho de que te terminen pidiendo una foto selfiepara comprobar que eres tú realmente el que dirige tu propio perfil de Facebook. La excusa es la seguridad, pero si esta medida se implementa en el resto de redes, todas tendrán nuestra foto y datos personales de forma explícita (más, si cabe, porque solemos regalar esta información alegremente). 

No nos engañemos, si a las principales redes sociales les interesa el fin del anonimato, lo mismo que nos requieren un correo electrónico y cada vez más información, obligarnos a fotografiarnos terminará, en cierta medida, con un buen espacio anónimo. Lo que el estado no puede lo haremos nosotros felizmente por compartir nuestra información en la red.
Es curioso, porque en Internet tenemos dos problemas: el uso del anonimato para intereses espurios y la sobreexposición de millones de personas ofreciendo más información que la que es racionalmente recomendable.

 Para saber más: