sábado, 21 de abril de 2018

Titulitis, egos y cargos



Es cierto que si viviéramos  en un país que se tomara ciertas cosas en serio, pillarte mintiendo sobre un título que te han regalado, como ha sido, por lo que sabemos hasta ahora, el caso de Cifuentes y su máster, debería ser motivo de dimisión directa. Pero en España es difícil que haya políticos que asuman sus responsabilidades. Es culpa nuestra, de la ciudadanía, que no se las exigimos con energía. En el caso de los políticos, no sólo es sed de poder, sino de ego.
El caso de Cristina Cifuentes deja una serie de reflexiones interesantes sobre nuestra universidad y el poder:
  • ·         La crisis de marca de la Universidad Juan Carlos. Pobres estudiantes los que tengan título o aspiren a sacarse uno proveniente de allí. El cachondeo les perseguirá un tiempo aunque todo sea honrado.
  • ·         El ego de los políticos no tiene fin. No es suficiente con tener poder, hay que aparentar tener más formación que la mayoría. Resalto lo de aparentar.
  • ·         Si tienes contactos, no es que todo sea más fácil, es que viene chupado.
  • ·         La financiación de las universidades no puede suplirse sacando estudios como churros a ver quién se matricula.

Cristina Cifuentes era la política que no cogía vacaciones y que echaba, no sé, tropecientas horas al día de trabajo. Los que hemos hecho un máster sabemos el esfuerzo que conlleva, así que es una proeza compaginarlo con el trabajo a jornada completísima. Pero claro, hay gente que pinta de proeza lo que es un fraude. Y esto es muy grave, porque intoxica el concepto de meritocracia y mancha la universidad.

Independientemente del caso de la presidenta de Madrid, en España tenemos un problema de titulitis. La señora Cifuentes tendrá sus motivos, pero parece que le damos, en líneas generales, más importancia a ostentar títulos que a aprender y desarrollar competencias concretas. Una persona que quiera aprender, de verdad, no debería permitir que le regalaran nada ni aprovecharse de sus privilegios para que consten en su currículum méritos que no tiene en realidad. A no ser que crea que sabe mucho y que el título ya le certifica algo que domina gracias a su superior inteligencia y a su maravillosa capacidad. Pero aunque en España abundan los que se creen unas lumbreras, la realidad es otra. Si no, que le hagan un examen de idiomas a todo aquel que dice que sabe inglés.
Si hicieras una encuesta y la mayoría de los estudiantes estuvieran a favor de pagar porque les regalaran el título universitario, entonces tendríamos un problema. Lo que debe ser un centro de educación y formación no debe convertirse sólo en un expendedor de títulos, que parece que es lo que más importa.

La universidad ya tiene un problema desde hace tiempo, no sólo de financiación, sino de relación con el mercado de trabajo. Pero esto ya es un tema para otro artículo. 

jueves, 12 de abril de 2018

Perfiles más buscados por las empresas según Adecco


La prospección del mercado de trabajo es esencial para  determinar qué perfiles serán los más demandados en los próximos años. A pesar de que todavía no hemos salido de cifras de desempleo escandalosas, sí es cierto que ciertas profesiones marcan una tendencia al alza. Según podemos leer:

“Los perfiles que, según Adecco, experimentarán una mayor demanda en 2018 son dependiente especializado, preparador de pedidos, camarero de pisos, técnico de mantenimiento en la industria alimentaria, teleoperador, analista de datos, operador de equipos de radio y televisión y de telecomunicaciones vía satélite, médico especializado en MIR, desarrollador en Big Data, técnico de mantenimiento eólico, operario de línea, auxiliar preparador de catering aéreo y Sales Representative KAM”.

El abanico es diverso, pero, también es cierto que la estadística viene determinada, en su mayoría, por la demanda que recibe esta ETT, que no tiene por qué coincidir con la mayoritaria en España (aunque sí nos da ideas.)



Veamos algunas de las características de los puestos más destacables:
  • ·         Dependiente: “Cataluña lidera dicha demanda (23,9% de ofertas de empleo), así como la Comunidad de Madrid (16,3%), Andalucía (14,7%) y la Comunidad Valenciana (10%) donde, entre los requisitos prevalece el dominio de uno o varios idiomas y experiencia previa de entre 1 y 3 años en el sector.”
  • ·         Preparador de pedidos y teleoperador: crecimiento de la demanda de estos perfiles debido al incremento que el e-commerce está teniendo. Ciudades principales: Madrid y Barcelona.
  • ·         Camarero de pisos: “Por zona geográfica, Canarias (19%) Cataluña (16%), Andalucía (13%), Baleares (13%) y Madrid (10%) son las regiones que más profesionales solicitan, los cuales deben contar con el certificado de profesionalidad con la especialidad de camarero de piso y experiencia previa de 6 meses mínimo.”
  • ·         Perfil de técnico de mantenimiento. "Actualmente, es un perfil muy deficitario y que requiere de mayor formación -FP o Técnico medio en Electrónica o Electricidad y experiencia previa de entre 2 y 5 años- que otros que se solicitan en el sector, de ahí que su demanda sea tan elevada", indican. De hecho, la solicitud de este perfil es elevada en zonas como Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana, País Vasco, Andalucía, Aragón o Extremadura.”
  • ·         Desarrollador en Big Data: “dada la escasez de perfiles, una persona titulada con un máster de especialización es un candidato válido para cualquier empresa".
Podéis acceder a más información en el artículo citado anteriormente. 


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jueves, 5 de abril de 2018

Urgente: necesitamos la digitalización del profesional



Keynes estableció ya por la década de los años 30 del siglo XX que podíamos enfrentarnos a un panorama en el que los cambios tecnológicos conllevaran una destrucción de empleo sin que diera tiempo a sustituirlos por los nuevos puestos de forma inminente. Ese periodo de transición supondría un incremento del desempleo, pero esta vez sería un “paro tecnológico”.

Leo en la prensa que “la falta de formación digital impide el crecimiento del sector IT en España”.  Y seguimos leyendo: “Los especialistas en IT, en concreto los programadores, son ya y serán uno de los perfiles profesionales más demandados durante los próximos años, según el Informe IMMUNE sobre el estado del Coding, que, además, revela cómo esta demanda, que crece año a año, se está viendo desatendida por los actuales sistemas educativos. En España, las titulaciones universitarias relacionadas con el sector IT suponen solo un 1% del total.”

La cuestión no es solo la importancia de las carreras y la formación puramente tecnológica, sino que debemos profundizar mucho más y darnos cuenta de que las competencias digitales son transversales. Ya no cabe la excusa de que no se tiene tiempo para aprender sobre las TIC o, incluso, desentender la formación permanente para la actualización. El profesional que no se vaya poniendo al día en nuevos conocimientos tecnológicos se irá quedando obsoleto a una velocidad pasmosa.
Hablamos de transformación digital en el ámbito del profesional como individuo. En mi opinión, los profesionales que nos movemos en la sociedad red debemos aprender, independientemente de nuestro sector,  una serie de ideas:
  • ·         El papel que juega nuestra identidad digital en Internet. Las redes sociales son herramientas importantes que pueden ayudarnos a desarrollarnos profesionalmente o destrozarnos por completo.
  • ·         Trabajar en la nube. No tiene sentido andar con papeles. Ni, Por ejemplo, llevar mi currículum fotocopiado o en un pendrive que casi siempre se me olvida en casa. Señores, casi todos tenemos un ordenador en el bolsillo llamado Smartphone. Con plataformas como Google Drive puedo gestionar cualquier documento desde mi móvil y enviarlo en el momento en el que me haga falta.
  • ·         Trabajo colaborativo. Muy ligado a lo anterior. Trabajar en equipo es básico y la digitalización, vía videoconferencia, Google Calendar o similares  me permite trabajar de una forma mucho más eficaz. La agenda de papel es del siglo pasado. Podemos apuntar notas en Keep y compartirlas con nuestros compañeros, así como anotar nuestras citas en Calendar y, mediante colores, tener distintas líneas de programación de actividades.
  • ·         Un blog profesional. Sí, amigo, lo repito mucho, pero es la mejor carta de presentación de un profesional que quiera digitalizarse a un nivel superior.
  • ·         Cuestiones básicas de seguridad informática. No esperes a que el informático te diga que no debes descargar cualquier adjunto de un correo raro y cargarte el ordenador de la oficina. Deberías saberlo ya. Como tantas otras cosas. ¿Sabes controlar tu privacidad en la red?
  • ·         Herramientas de gestión de la información, como Feedly o las alertas de Google, te facilitarán gestionar mejor los contenidos que te interesen por tu sector profesional.
  • ·         Y muchas más.

Digitalizar un negocio no es solo tener página web, así que un profesional puede adquirir competencias digitales que no tienen que centrarse en programar. Hay un abanico de servicios en la nube que nos ayuda mucho en nuestro día a día, sin desatender las herramientas ofimáticas.
Puedes no querer salir de la cueva, hasta que te veas desesperado. Hay que ponerse las pilas ya (si no te las has puesto).

Para leer más:


jueves, 22 de marzo de 2018

Facebook, WhatsApp y sus polémicas con la privacidad


A muchos no nos gusta WhatsApp como herramienta, aunque la utilicemos. Tu número de teléfono lo tiene cualquiera, si tienes la mala pata de ser introducido en uno de esos grupos que se crean y de los que terminas formando parte sin darte cuenta. Aun así, solemos pasar por el aro. Cuando Facebook decidió comprar WhatsApp por unos 19.000 millones de dólares, muchos se echaron las manos a la cabeza. Sin embargo, esta operación tenía un objetivo claro: obtener información de tu número de teléfono.
¿Por qué debe tenerla? Pues, tal y como se explica en un interesante artículo escrito hace tiempo en la BBC, a Facebook le interesa:
  • ·         Conocer tus contactos, así podrá sugerirte amistades que no tenías en la red social si sabe con quién te escribiste a través de la red de mensajería instantánea.
  • ·         Saber cuándo te conectas, lo que puede ser relevante para enviarte publicidad personalizada. También las búsquedas en Google pueden llevar a una personalización de la publicidad en WhatsApp.
  • ·         Más información derivada de tus conexiones para elaborar estadísticas


Aunque, según la compañía, tus mensajes están encriptados y nadie puede leerlos, se obtiene bastante información aunque no sepan lo que digas.
En 2016 cambió la política de privacidad en WhatsApp y ahí se incluía la cuestión de compartir información con Facebook. A pesar de esto, la agencia de protección de datos ha multado a ambas con 300.000 euros.  Parte de la sentencia es clara:

“La aceptación de esas nuevas condiciones se impuso como obligatoria para poder hacer uso de la aplicación de mensajería, y esa comunicación de datos personales a Facebook, que no tiene relación con las finalidades determinadas en la recogida de datos original, se realizó sin ofrecer a los usuarios una información adecuada y sin la opción de mostrar su negativa a las mismas.”

Esto es grave, más de lo que pensamos, puesto que puede afectar a empresas y autónomos que utilicen WhatsApp para comunicarse con clientes.

“A partir del próximo 25 de mayo, fecha de entrada en vigor del nuevo reglamentolos autónomos y empresas que utilicen WhatsApp con sus clientes podrían ser multados al ser éstos los responsables del tratamiento de los datos de sus clientes, sobre todo si no se ha requerido el consentimiento del afectado de forma libre, informado y específico. Es decir, hay que advertir que WhatsApp puede compartir sus datos con la red social de forma clara para que el usuario consienta dicho traspaso de información.”

No obstante, las malas noticias para Facebook no paran aquí. Hay un escándalo bastante aparatoso que implica a la red social en otra polémica relacionada,cómo no, con el señor Trump. La noticia saltaba el pasado 19 de marzo a la prensa española:

“El pasado viernes, Facebook suspendió de su red, de manera preventiva, a Strategic Communication Laboratories y a su filial, Cambridge Analytica, dedicada al análisis de datos con fines políticos. El motivo es la posible violación de las políticas de Facebook acerca de la recolección de datos, lo cual podría estar relacionado con las pasadas elecciones presidenciales en EEUU.”

La cuestión es que los asesores de Trump obtuvieron información detallada de miles de usuarios de una forma bastante peculiar:

“Según Facebook, en 2015, un profesor de psicología de la Universidad de Cambridge llamado Aleksandr Kogan, creó una aplicación de predicción de la personalidad llamada “This is your digital life”. Unas 270.000 personas que descargaron la aplicación se loguearon a través de Facebook, dejando sus datos a merced de la app.”

“Gustos, ciudad de residencia, amigos… Toda esta información fue transferida de Kogan a SCL, lo que constituye una violación de las reglas de Facebook en cuanto al tráfico y la venta de datos. Cuando Facebook descubrió la maniobra, eliminó la aplicación y exigió garantías de la destrucción de la información recopilada, ante lo cual, los involucrados aseguraron que la habían destruido.”

Cambridge Analytica pudo obtener información de cerca de ¡50 millones de usuarios! obteniendo una capacidad para elaborar un perfil sociológico de lo que puede ser un votante medio, facilitando la creación de campañas de marketing político bastante eficaces.
La polémica con Facebook está servida, pero siempre es importante resaltar que el mayor enemigo de nuestra privacidad en la red somos nosotros mismos. Cuanta menos información relevante demos y menos aplicaciones de terceros utilicemos, mejor.
En el siguiente enlace podéis leer una serie de recomendaciones para evitar que Facebook se pasede la raya con nuestros datos.


Para leer más:


domingo, 18 de marzo de 2018

Redes sociales, democracia e identidad digital



fuente de la imagen
La opinión pública y la democracia van de la mano. Los medios de comunicación de masas ya lo saben. Lo que ocurre es que, hoy en día, en las redes sociales, toda información circula demasiado rápido y a veces no diferenciamos bien lo que es real de lo que es inventado. Antes tampoco, pero había más filtros y cualquiera no podía colarla tan fácil.  Manipulación de la opinión pública siempre ha existido, y es quizás ahora cuando más repartido está el poder de la comunicación, pudiéndose crear plataformas en internet a un coste muy inferior de lo que valía una imprenta de antaño necesaria para crear un periódico.

Lo negativo circula más rápido que lo positivo y las noticias falsas, que suelen apelar a los sentimientos más primarios, se propagan a un ritmo mayor que la verdad. Vivir en un constante enfado colectivo hacia todo bicho viviente termina creando estados de opinión en los que el debate reflexivo no cala, no arraiga, sustituido por el ruido y la furia. ¿Qué pasa con nuestra identidad digital si nos dejamos llevar por la algarabía?

No creamos que la gente solo opina en redes. Opinar también puede desembocar en una una mayor actuación.  Las redes, en caso de que las movilizaciones sean prodemocráticas y ayuden a que la gente se vuelque con su comunidad, benefician. Pero claro, ¿qué ocurre si las noticias que impulsan al público no son reales? ¿Y si simplemente la gente grita pero no hace nada?

Por ejemplo, Facebook sigue dándole vueltas a la cabeza en relación a su falta de control de bulos y otros pecados. Lo último es intentar que sean los usuarios  los que  determinen la verosimilitud de cada noticia. Tal y como establece Dans:

“Las preguntas son inmediatas: ¿podemos fiarnos de la opinión de los usuarios de una red a la hora de decidir qué fuentes son fiables y cuáles no? La pregunta es la misma que suele utilizarse a la hora de criticar la democracia como sistema: ¿por qué los votos de determinadas personas valen tanto como los de otras? ¿Qué ocurre en una red de más dos mil millones de usuarios cuando, por ejemplo, todos los lectores de una fuente abiertamente sensacionalista, ferozmente sesgada o fuertemente polémica es artificialmente considerada por todos sus lectores habituales como la más fiable? Después de todo, los diarios sensacionalistas están entre los más populares en muchos países, lo que indica que, obviamente, tienen un público, algo que seguramente forma parte de la condición humana.”

Si vamos a un espacio en el que la red será un escenario primordial para mejorar la democracia, más vale que solucionemos el problema de las fuentes de información falsas. Pero ante esto, repito, solo cabe la formación. Aunque en ocasiones es más importante encontrar noticias que reafirmen mis prejuicios que buscar la verdad.

Artículos de interés:








miércoles, 14 de marzo de 2018

Algunas páginas para elaborar el Currículum Vitae


Seguimos con nuestra sección de herramientas para emprendedores y profesionales. Para mí un emprendedor no solo es un empresario, es cualquier persona que toma las riendas de su carrera profesional y se pone las pilas para levantar un proyecto o lanzarse con máxima energía a encontrar un empleo.

Hoy toca visitar algunas páginas en las que podéis elaborar vuestros currículums de forma original. 
Vamos a ello:

Canva



Canva es una herramienta para  diseñar carteles, infografías  y, como podéis observar, currículums creativos.  Disponéis de plantillas, diferentes tipos de letras e imágenes gratuitas para dar rienda suelta a vuestra imaginación.

My perfect resume


En esta web podréis diseñar un currículum clásico y de forma sencilla.  Disponéis de varias plantillas para ello. 

Plantillas para elaborar currículum en Word

La web oficial de Microsoft Word nos facilita un número considerable de plantillas tanto para currículum como para carta de presentación. Un recurso muy interesante.  



Además, en estos enlaces tenéis más ejemplos de currículum para Word:

Plantillas para Currículum en Photoshop e Illustrator

Si sois creativos, y os movéis por el mundo del diseño gráfico, Freepik puede interesaros 




domingo, 11 de marzo de 2018

¿La cuarta revolución industrial?



La velocidad a la que se imprimen los cambios tecnológicos nos hace cada vez más inmunes al asombro. Como si estuviéramos en el mar y, de golpe, una ola nos tumbara, no somos conscientes de lo que nos ha ocurrido hasta que no nos limpiamos de agua los ojos y miramos, atónitos, hacia todas las direcciones preguntando: ¿Qué demonios ha pasado?

En la actualidad, muchas son las voces que hablan de cuarta revolución industrial o, como también se define, Industria 4.0. Para llegar a este cambio, que promete ser de dimensiones colosales, es bueno repasar las tres revoluciones industriales anteriores para ver por dónde vamos.
  • Primera Revolución industrial: Tuvo lugar en  la segunda mitad del siglo XVIII en Gran Bretaña, y se extendió unas décadas después a gran parte de Europa occidental y Norteamérica (Wikipedia). Desde el punto de vista tecnológico se comienza la producción mecanizada y la locomotora, impulsada por la energía producida por la combustión del carbón. Lo más característico del tren es que permitió acortar  las distancias y el tiempo de los desplazamientos. Las consecuencias sociales fueron: explosión demográfica, éxodo del campo a la ciudad,  la creación de nuevas clases sociales como la burguesía y el proletariado y un largo etcétera de cambios y transformaciones profundas.  
  • Segunda Revolución Industrial: Según podemos leer en la Wikipedia, “El término de Segunda Revolución Industrial designa el conjunto de transformaciones socioeconómicas interrelacionadas que se produjeron aproximadamente entre 1850 hasta 1870 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en 1914. Durante este periodo los cambios se aceleraron fuertemente. El proceso de industrialización cambió su naturaleza y el crecimiento económico varió de modelo. Los cambios técnicos siguieron ocupando una posición central, junto a los ocurridos en los mercados, en su tamaño y estructura. Las innovaciones técnicas concentradas esencialmente, en nuevas fuentes de energía como el gas, el petróleo o la electricidad; nuevos materiales y nuevos sistemas de transporte (avión y automóvil) y comunicación (teléfono y radio) indujeron transformaciones en cadena que afectaron al factor trabajo y al sistema educativo y científico; al tamaño y gestión de las empresas, a la forma de organización del trabajo, al consumo, hasta desembocar también en la política”.
  • Hasta ahora las dos revoluciones precedentes sustituían trabajo humano repetitivo y físico. Una vez aparece Internet, nos encontramos con una tercera revolución industrial, caracterizada por el inicio y el desarrollo de las tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Nos adentramos en la sociedad red, tal y como describe Manuel Castells.

La Cuarta Revolución industrial traería en su seno una serie de factores en desarrollo, algunos de los cuales paso a exponer:
  • Inteligencia Artificial:  Cuando decimos a nuestro móvil “Ok, Google” o utilizamos Siri o Cortana, estamos utilizando Inteligencia Artificial. Cuanto más aprende la red, a través de la cantidad inmensa de datos que le proporcionamos, más inteligente será y más actividades, antes reservadas a los humanos, podrá desarrollar.
  • Internet de las cosas (IoT): Que cualquier elemento de nuestra vida cotidiana, desde  la nevera hasta el coche, pasando por el retrete, el libro electrónico, la televisión o vaya usted a saber, esté conectado a la red, provocará más pronto que tarde que Internet nos proporciones una información y una ayuda netamente personalizada. La red nos conocerá mejor que nosotros mismos.
  • Los sistemas ciberfísicos: Inteligencia artificial llevada al ámbito de la industria, en la que se pretende que las fábricas dependan cada vez menos de la mano humana.

Hay elementos también importantes dentro de esta revolución, como son el Big Data o la impresora 3D. Pero no podemos olvidar la evolución en cuestiones biotecnológicas y genéticas, que pueden plantearnos un futuro en el que el ser Humano deje de ser lo que hasta ahora ha sido.

Los retos que presentan estos cambios son varios. Primero, nos enfrentamos a  un cambio radical en el mercado de trabajo, por lo que la Brecha Digital adquiere un nivel de problema social importante. Quién no vaya adquiriendo competencias digitales se queda fuera de multitud de oportunidades, pero también se aleja del disfrute de una ciudadanía plena. Si una minoría aprovecha todo el potencial de la tecnología excluyendo a una mayoría es posible que tengamos profundas desigualdades cuyos resultados pueden ser convulsos e impredecibles.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Herramientas de Google para emprendedores


He encontrado una página que creo que es interesante recopilar, por lo que inauguro hoy una nueva sección en el blog titulada “herramientas interesantes”. Para empezar, que mejor que comentaros que Google ha centralizado en una página todos los recursos  que tienen a disposición de los emprendedores.

La cantidad de recursos que ofrece Google es inmensa, tanto para incrementar nuestra productividad, trabajar en equipo, optimizar nuestra web o diseñar aplicaciones para Andorid. Os recomiendo que le echéis un ojo.
Tenéis el listado completo de herramientas en el siguienteenlace.


miércoles, 28 de febrero de 2018

Redes sociales y democracia



Hace tiempo escribí sobre los motivos que pudieron facilitar que  Trump aterrizara  en la Casa Blanca.  En dicho artículo citaba distintas causas: descontento generalizado, destrucción de puestos de trabajo, globalización… pero no destaqué algo interesante: el poder de las redes sociales y la injerencia de potencias extranjeras.

Enrique Dans analiza en su blog las pruebas más que palpables de que Rusia ha utilizado sofisticadas herramientas para influir en la elección de Trump:

La influencia de Rusia en el resultado de las últimaselecciones presidenciales norteamericanas es ahora, a la luz de lasinvestigaciones, completamente innegable: el presidente que ocupa la Casa Blanca está ahí como resultado de una campaña especialmente diseñada para humillar y destrozar la democracia norteamericana, y en realidad, nunca debería haber llegado a su puesto. Para que pudiese llegar a hacerlo, una agencia gubernamental rusa, la Internet Research Agency, creó miles de cuentas falsas en redes sociales, compró publicidad, contactó e influenció a cientos de miles de norteamericanos y manejó un presupuesto de millones de dólares destinados a crear división en el electorado y a influenciar el resultado de las elecciones. Lo hizo, además, con tanta facilidad y de manera tan rutinaria, que resulta evidente que se trata de procedimientos desarrollados no solo en su propio país a lo largo de varios procesos electorales, sino en elecciones en otros muchos países de su órbita y, posiblemente, de todo el mundo."

Es cierto que sin determinado caldo de cultivo social, estas prácticas poco hubieran triunfado. Pero no es menos cierto que Internet se ha convertido en un espacio crucial en la política,  generando espacios de opinión de una forma bastante potente lo que, a la postre, pueden inclinar la balanza hacia uno u otro candidato.

Es curioso, porque EEUU es un experto en meterse en la política de terceros estados así que nos reiríamos hasta la saciedad si no estuviéramos ante un escenario bastante lúgubre: ¿Qué se puede hacer para evitar estas prácticas? ¿Hasta dónde puede llegar el poder de influencia a través de las redes?

De todas formas, manipulación de la opinión pública ha existido desde que se habla de opinión pública, y ahí estaría el ejemplo de la Guerra de Cuba en 1898 y el papel de magnates mediáticos como Hearst, entre tantos otros.  No obstante, el hecho de que Facebook o Twitter, por no querer eliminar cuentas para no reducir sus números, sean indirectamente coparticipes de prácticas dañinas para la democracia debe ponernos en alerta. El único antídoto ante la manipulación es contrastar la información y educación. Pero claro, cuando la gente quiere leer su opinión en los medios en vez de informarse, cualquier manipulación es posible. 

miércoles, 21 de febrero de 2018

Redes sociales y búsqueda de trabajo: consejos básicos



Según podemos leer en un artículo publicado en el diario El País, el 70% de las empresas observa las redes sociales de los candidatos. ¿Qué se busca? Pues profundizar en el conocimiento real de estos. La pregunta es si esta información encontrada en el mar de contenidos de Facebook, LinkedIn, Twitter, etc., sirve para escoger o más bien para descartar. Veamos más datos a ver si damos con la respuesta.

Evidentemente, si tengo mis redes sociales abiertas a todos y me paso el día con fotitos fiesteras y comentarios insidiosos, beneficiar, lo que se dice beneficiar, no lo van a hacer. Yo siempre estimo que tenemos que separar muy bien las redes sociales de las profesionales e implementar una buena estrategia profesional. Más que obsesionarnos con montar una página y forrarnos con publicidad, debemos ver las redes como ramas de un árbol cuyo tronco debe ser un buen blog profesional o, en su defecto, una web que hable de nosotros, de nuestra experiencia y de nuestras especialidades. Mis consejos, en algunas de las redes, son:
  • Si tienes Facebook: utiliza una foto comedida si sabes que tu perfil puede ser visitado por empresas y personas de fuera de tu entorno. Crea listas para poder discriminar tu contenido en función de tus intereses. Si decides utilizarla para trabajo, explota bien los grupos y sigue aquellas páginas de interés en función del sector en el que te centres. También debes exteriorizar en tu biografía a qué te dedicas y enlazarlo con tu blog o web. En este artículo desarrollo más el tema de Facebook: 

  • En Twitter: evita caer en el síndrome barra de bar cada vez que haya polémica. Escribe una buena biografía relacionada con tu perfil y crea enlaces para tus blog o web. Te paso un enlace:


  • LinkedIn: desarrolla muy bien este perfil, pues hacer una chapuza no te va a ayudar. Escribe una buena presentación profesional aprovechando el extracto: analiza qué sabes hacer y cuáles son tu objetivo profesional y tus competencias; participa en grupos, anímate a conocer y mantener una buena red de contactos aprovechando el potencial de esta red. Más info:


El empleo 2.0, área en la que se encuadran las redes sociales para buscar empleo, requiere actividad y calidad en los contenidos que se crean y que se comparten.
Quizá no debamos ser pesimistas y pensar que buscan trapos sucios en nuestras redes. Principalmente, según el artículo, “un estudio llevado a cabo en 2017 entre responsables de recursos humanos en Estados Unidos reveló que las empresas se fijaban fundamentalmente en tres cosas en un candidato: lo que escribía o publicaba en redes, su actividad en Organizaciones No Gubernamentales o voluntariado y las conexiones (sus amigos).” Buscaban candidatos bien conectados y que generaran valor añadido.

También es importante evitar ciertos temas o, por lo menos, tratarlos con sentido común, como pueden ser las drogas o la política o estar todo el día luciendo compras y viajes. También es necesario no escribir con faltas de ortografía,Y, ojo, no tener actividad en las redes sociales tampoco te va a ayudar a ser contratado, tal y como se muestra en otroestudio.



jueves, 15 de febrero de 2018

La tecnología digital en España y en el mundo.




Según podemos leer en un artículo publicado  Trece Bits  que, a su vez, menciona un estudio de la consultora We Are Social y Hootsuite, en España hay  39,4 millones de usuarios activos de Internet, de los cuales 27 millones utilizan redes sociales. Esta cifra es descomunal, pues partimos del hecho de que en nuestro país la población total es de 46,38 millones de personas. Por lo tanto, el 85% de la población es internauta. Habría que especificar bien los rangos de edad, puesto que sería interesante conocer cuándo se inician los niños en Internet y cuándo los podemos llamar oficialmente internautas, más allá de ver vídeos con el móvil que les han dado el padre para que se callen.
En cuanto a los hábitos de consumo, “al día pasamos 5,20 horas en Internet, 1,38 horas en redes sociales, 2,53 horas viendo la televisión y 45 minutos escuchando música en streaming”.






De los internautas, el 58% usa redes sociales. No obstante, si consideramos WhatsApp una red social, yo diría que el porcentaje se incrementa, aunque aquí estamos siempre moviéndonos por conceptos difusos, puesto que la mensajería móvil y Facebook pueden parecer cosas distintas. En mi opinión,  al fin y al cabo, son redes sociales por igual.
A nivel mundial, tenemos a 4000 millones de personas que utilizan Internet.




El 53% de la población mundial es usuaria de internet. Casi 3200 millones de personas, el 42% de la población mundial, utiliza redes sociales. Si nos centramos en el teléfono móvil, el 68% de la población es usuaria de esta tecnología. Si os habéis dado cuenta, en la imagen pone billion en vez de million, como debía ser. En EEUU, un billion equivale a 1000 millones (no un billón para nosotros, que sería un millón de millones), por lo que evidentemente es una errata que luego, en el resto de estadísticas regionales, no se ha reproducido, o entenderemos que el punto es una coma, o sea, 7,593 billions o, lo que es lo mismo, 7.593 millones de personas. 
Por regiones, como no podía ser de otra manera, hay claras diferencias. El estudio distingue entre África, América, Europa, Asia-Pacífico y Oriente Medio.

ÁFRICA


AMÉRICA

ASIA PACÍFICO  


EUROPA




A continuación, expongo una tabla comparativa con las regiones.










miércoles, 7 de febrero de 2018

Tecnología, crecimiento y futuro


Si partimos del hecho de que la tecnología ha buscado, busca, y buscará la forma para ahorrarnos esfuerzos, sí, destruye trabajo humano. La cuestión es si realmente queremos que así sea, si deseamos ir librando horas de esfuerzo y trabajo repetitivo que realizan las máquinas mucho mejor, para poder desempeñar otras actividades más creativas. O, siendo más pesimistas, si las máquinas adquieren cada vez más competencias que anteriormente eran humanas, ¿sobramos la población en este planeta como productores? Y claro, si no somos productores, será difícil seguir siendo consumidores si no tenemos ingresos. 

Reflexionaba Enrique Dans sobre la tecnología y el empleo en un artículo en su blog. En él planteaba que si nuestro objetivo es mantener el trabajo por mantenerlo, debemos paralizar todo desarrollo tecnológico. No obstante, no parece que eso sea “lo deseable”. ¿Por qué no? Porque estamos obsesionados con un progreso lineal y científico en el que creemos que la innovación nos salvará de muchos problemas. Es la nueva religión, que apareció ya con la revolución industrial y que está llegando su máximo apogeo: la tecnología nos librará de todos los males.  El  crecimiento no puede pararse, y nos encontramos en un mundo, en palabras del sociólogo Anthony Giddens, desbocado.

El historiador Yuval Noah harari, en su interesantísimo libro “Homo Deus”, plantea que el ser humano ha conseguido enfrentarse a sus tres grandes males, el hambre, la peste y la guerra, con un carácter científico, no buscando justificaciones, como en otras épocas, religiosas. Una persona enferma llega al médico y se le chequea buscando un fallo en su organismo, no se le dice que tiene “la muerte acechándole con la guadaña”. En el siglo XIV, cuando la peste asolaba Europa, se la pintaba como un ser maligno, no como una enfermedad que procedía de las pulgas. La ciencia y la tecnología buscan que el ser humano se acerque a lo que en otras épocas solo podían hacer los dioses y sui  miramos hacia atrás, los avances son incontestables. 

Pero entonces, ¿todo desarrollo económico y tecnológico nos acerca a ser divinidades? No, porque no somos capaces de poder analizar con detalle las externalidades de cada progreso. ¿Fue la bomba nuclear un avance? Según Harari la amenaza nuclear ha conseguido una paz internacional que nunca antes se había conseguido pero eso no nos exonera de un desastre cualquier día. El reloj del Juicio Final está como en épocas de la Guerra fría, y a casi nadie le importa. Al potencial holocausto nuclear habría que sumarle los daños del cambio climático. 

Además,  ¿qué pasará cuando la manipulación genética y la biotecnología nos permitan mejorar al ser humano? 

Si nos centramos en el mercado de trabajo, no sólo debemos pararnos en el hecho de que robots androides nos sustituyan. Hay algo también muy preocupante y es el deterioro de las condiciones laborales de amplias capas de la población. Millones de personas no podrán reciclarse y corren el peligro de convertirse en población “superflua” (en palabras de Hanah Arendt). 

¿Qué nos deparará el futuro?



Para profundizar:






miércoles, 31 de enero de 2018

Internet: espectáculo y problemas.



Ya llevamos años viviendo en la sociedad del espectáculo. No hace falta echarle la culpa a las redes sociales. Los medios de comunicación de masas tienen sus claroscuros: la televisión puede informar o puede emitir basura; los contenidos circulan por medios que responden a políticas concretas, ya sea buscando el lucro o ya sea defendiendo determinada línea editorial (o ambas cosas).
Lo que ocurre es que, hoy en día, cualquier descerebrado tiene un medio de comunicación en el bolsillo de un potencial altísimo. La noticia de que un youtuber de veintidós años llamado Logan Paul se mofó de un hombre que se había suicidado al encontrarse el cadáver, demuestra una vez más que hay gente más idiota de lo que pensamos con una capacidad de movilización importante. Este  personaje tiene quince millones de suscriptores.  Al hacer espectáculo del  muerto, demostró no solo una falta de educación mayúscula, sino una total carencia de escrúpulos.  Pero hay tantas tonterías en Internet que es difícil hacer un análisis riguroso de la condición humana sin ruborizarse. Pienso que nos encontramos con varios problemas que debemos atender a toda prisa:

1.- La  tecnología ha avanzado más rápido de lo que hemos sido capaces de digerir.
Sí, puedes saber subir un vídeo o una foto,puedes ser el instagramer con más seguidores de tu instituto o el colega del trabajo que más vídeos  graciosos cuelga en las redes pero, ¿debes subir ese material? ¿Debes ceder tu privacidad alegremente?, ¿y la de tus hijos o tus compañeros de clase? Consideramos que esto es un juego y no lo es. Parece muy agradable ver cómo se incrementan tus “me gusta”, pero, ¿estás protegiendo tu intimidad y la de los tuyos? Seguramente sí, pero si una persona va incrementando su número de “amigos” en las redes sin control, quizás no sea tan recomendable subir la foto de su bebé tan mono o contar con pelos y señales lo que hace en su día  a día.
2.- La tecnología no nos hace moralmente superiores a lo que éramos antes.
Todo se hace viral con las redes, pero eso no significa necesariamente que nos concienciemos de los problemas sociales, sino que con frecuencia la porquería salpica más. El  chaval se disculpó tras lo que hizo, pero seguro que muchos le rieron la gracia. Es como si fuera un reallity sacado de una superproducción a ver quién es el más guay. Lo que hacemos tiene consecuencias, pero como vivimos en el mundo del chachi piruli, no contamos la realidad a los chavales. A nuestro querido youtuber ya lo han largado del canal, pero mañana puede ser una demanda, una agresión física o cualquier otra cosa.
3.- La tecnología puede pasar de la campaña necesaria al odio más recalcitrante.
Sí, solo hay que ver el capítulo de Black Mirror “Ocio Nacional” (del que hablaré próximamente). La escena es la siguiente: vivo amargado/a y vomito lo primero que se me ocurre en Twitter. Un movimiento a favor de la concienciación sobre cualquier problema se puede combatir fácilmente en una batalla campal.
La pregunta es: ¿debemos censurar y controlar la red para que no ocurran casos como los de Logan? ¿Debemos sacar de nuevo el tema tan manido, pero no por ello menos importante, de la educación en valores?


domingo, 21 de enero de 2018

Digitalización y mercado de trabajo

Gestionar la información y convertirla en conocimiento útil es la clave en la sociedad tecnológica que nos ha tocado vivir. Los profesionales nos vemos cada vez más inundados de datos que nos hacen perder un tiempo precioso si no conocemos herramientas potentes que nos permitan administrarlos. No hace falta ser un experto en Big Data, me refiero a aplicaciones y programas sencillos que pueden sernos muy  útiles en casi cualquier ámbito:
-          Lectores de Feeds,
-          Un blog en el que recopilar nuestra información preferida,
-          Uso de aplicaciones en la nube, como Google o OneDrive,
-          Etc.

Trabajar en remoto, en organizaciones cada vez más descentralizadas y digitalizadas, será lo más común más pronto que tarde. Además, están surgiendo una serie de profesiones que las empresas tienen problemas para encontrar. Leo lo siguiente en la prensa:

“Gestionar adecuadamente la tecnología y dosificarla es básico para acceder a un puesto de trabajo, sin dejar de lado las competencias digitales que continúan siendo la mayor preocupación de las organizaciones. El Mapa de Profesiones Digitales del Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI) revela que en España se contabilizan alrededor de 350.000 puestos sin cubrir porque no se localizan los perfiles que cumplan con ese requisito. Marketing digital (39%), e-commerce (18%) y comunicación y contenidos (13%) son las áreas de mayor demanda. Los sectores de analítica, big data y desarrollo en soportes móviles son los que están experimentando un mayor crecimiento y van a cambiarlo todo.”

La digitalización crece a pasos agigantados. Nuevas profesiones se suman a la transformación que sufren aquellos puestos “antiguos”. Imagina que eres administrativo, un puesto en el que no hace mucho se trabajaba con máquina de escribir y, al día de hoy, se utilizan ordenador y herramientas en la nube. No es una profesión tecnológica, pero, ¿puede disociarse el ser administrativo de las nuevas opciones que nos ofrece la tecnología?

Si nos centramos en aquellas profesiones más relacionadas con el mundo informático, podemos observar que tanto el programador como el analista se encuentran en las primeras posiciones de los perfiles más demandados.


“Los puestos más demandados del sector IT siguen siendo el de Programador (24%) y Analista Programador (23%) que suman un 47% seguido de Consultores (10%), Administradores de sistemas (7%), Arquitectos Software (4%) y Soporte / Helpdesk (1%). Otras posiciones menos requeridas suman el 31% restante.”

Cuando hablamos de digitalización no solo lo hacemos de nuevas profesiones, sino de un cambio profundo de paradigma que afecta al resto. Estés en el sector en el que estés, más vale ponerse las pilas con las competencias digitales.

Más información: