martes, 21 de febrero de 2017

Mundo laboral y tecnología


Realmente, el problema de los mercados laborales en las sociedades tecnológicamente avanzadas no es la sustitución de personas por máquinas. La creación de riqueza puede continuar, y se pueden abrir nuevos escenarios en los que podamos trabajar menos horas e, incluso, desprendernos de trabajos duros y aburridos. El problema tiene más que ver con el reparto de la tarta, la inclusión de colectivos en riesgo y la movilidad descendente de unas clases medias que ya no son lo que eran. El reparto de los recursos en un mundo cada vez más hiperpoblado siempre ha sido una preocupación. Ahora, cada vez más.

La polarización, la desigualdad, la concentración de riqueza en pocas manos es lo que, al final, provoca tensiones sociales difíciles de gestionar. Podemos seguir creyendo en cuento de hadas de que todo se solucionará solo, pero la historia nos ha mostrado en Europa que el estado del bienestar frenó posibles guerras y disturbios violentos.

Aceptemos que ya estamos siendo sustituidos por las máquinas. La inteligencia artificial evoluciona a un ritmo frenético y el trabajo será cada vez más un bien escaso. Es imposible volver atrás. Cuando puedes utilizar un procesador de textos, sólo un romántico excéntrico volvería a la máquina de escribir para trabajar. Por lo tanto, si la revolución es imparable, ¿Qué nos depara el futuro?
Existen distintos movimientos políticos que  abogan por un cambio sustancial del modelo existente. Trump, por ejemplo, ha vendido un proyecto político basado  en volver a los años 50 del siglo XX. “Make america great again”. Pero, ¿Es posible desandar lo andado?

La tecnología abarata costes. Pero no sólo porque sustituya trabajo humano. Lo planteaba muy bien Dans en uno de sus artículos:

“El smartphone que llevamos en el bolsillo ha hecho que una gran mayoría de la sociedad haya dejado de adquirir cámaras de fotos y de vídeo, agendas, relojes, ordenadores, aparatos de GPS, reproductores de música e infinidad de cosas más que antes costaban en conjunto varios miles de euros, pero un par de años después de su adquisición, el valor de ese mismo smartphone se ha depreciado hasta el límite. Una tendencia deflacionaria absolutamente imparable, generada por el avance tecnológico, que no puede ser detenida, y cuyos efectos nadie tiene experiencia gestionando.”

Si no podemos volver a la época pre Internet, sólo nos queda gestionar los avances tecnológicos para que podamos incluir a todo tipo de colectivos sin que nadie se queda en la cuneta.


sábado, 11 de febrero de 2017

Noticias falsas y abusos en la red


La impunidad con la que muchos usuarios difaman en Internet siempre ha preocupado. No obstante, el hecho de que las noticias falsas sean capaces de quitar y poner gobiernos parece preocupar todavía más. Es el poder de la viralidad incontrolada en Internet: cuando la bola de nieve se hace demasiado grande, nadie sabe quién puede pararla.

Enrique Dans se hacía eco en uno de sus artículos del hecho de que, según un estudio de la Universidad de Stanford, la gran mayoría de los estudiantes universitarios no sabe discernir cuándo una noticia es falsa, patrocinada o verdadera. Esto supone que puedes ser un nativo digital a la hora de manejar un smartphone, pero un total analfabeto a la hora de analizar críticamente lo que te están echando a la cara. Es como abrir la boca y que te metan un embudo para luego llenarte la garganta de información tóxica. Cuando te das cuenta, estás empachado.

Como bien dice Dans, dejar la educación sobre la red en manos de la propia red, muy en la estrategia de Homer Simpson, no hace sino empeorar la situación. No, los chavales no son nativos digitales, y los padres se tienen que preocupar de lo que hacen sus hijos con la tecnología. No pueden plantarles un móvil de pequeños para que se callen y luego pretender que te haga caso y que deje de enviar whatsapps.

Por otro lado, como comentaba al principio, las noticias falsas en la red suponen un problema político: puede hacer que la gente vote en función de una quimera y que  luego vengan las lamentaciones. Es curioso cómo las redes sociales auparon al primer presidente negro de la historia de EEUU, Barack Obama, pero también han servido para difundir un mensaje muy discutible que ha favorecido a Trump. Internet es así: un espacio que canaliza la información que vamos depositando y que, si no sabemos gestionar y filtrar, plantea muchos retos. No olvidemos que es más fácil trasmitir odio en la red que mensajes de solidaridad.

Se nos presenta un problema de convivencia. Que se pueda insultar y difundir odio en la red impunemente ha terminado por llevar a Twittera la situación de tener que implementar –o, por lo menos, lo está planificando- medidas contra el acoso. Ya era hora.  No se debe tolerar que, bajo el paraguas de la libertad de expresión, se despelleje a la gente por el mero hecho de ser diferente, algo famoso, extranjero o que tenga un pensamiento distinto al nuestro.  
La culpa no es de las redes sociales. La culpa es de unos determinados valores que se impregnan en la mente de cada uno y que, junto con la frustración, le lleva a vomitar todo lo que se le pasa por la cabeza a través de un tweet.


lunes, 30 de enero de 2017

Utilizar LinkedIn: palabras más usadas en esta red

LinkedIn, esa red social en la que todos estamos, pero que parece que no sabemos utilizar. Ya he escrito muchas veces en este blog y he comentado en diversos foros que, por mucho que nos empeñemos, LinkedIn no es un portal de empleo en el que invertimos el tiempo como en Infojobs o Infoempleo, sino un espacio en el que debemos trabajar en pos de construir una red de contactos. No tienen sentido algunas actitudes del tipo de:
  • No saludar cuando alguien te agradece que lo agregues. A veces se te puede pasar, pero si lo haces siempre, es como no devolver los buenos días.
  • Que alguien te pida ser tu contacto, lo saludes y no conteste. Lo he repetido mucho, ¿qué sentido tiene que quieras ser mi contacto y que luego no me hables?
  • Que se publique contenido por doquier sin interactuar con nadie cuando nos recomiendan o hacen comentarios, etc. ¿Publicas por publicar o buscas un feedback?

¿Por qué se dan estos comportamientos en LinkedIn? Sencillamente porque la moda, a nivel profesional, es tener perfil aquí. Pero otra cosa es trabajarse esta red. Eso requiere tiempo, dedicación, conocer tu público objetivo y, con todo lo que hay que hacer en Facebook, Twitter, Instagram, blogs, etc, parece que hay poco tiempo. Por otro lado, LinkedIn está saturado. Considero que esa especie de síndrome de Diógenes en el que hemos caído muchos de acumular contactos a tontas y a locas no beneficia nada una estrategia mínimamente seria.


Dicho lo anterior, que si no lo pongo aquí reviento, el artículo de hoy no está destinado a dar consejos sobre cómo utilizar LinkedIn, sino que me gustaría traer a colación algunas de las palabras más utilizadas porparte de los usuarios a la hora de describirse. En España, son estas: 

Fuente: trece bits
Como podéis observar, las palabras liderazgo, estratégico y especializado están entre las primeras. Apasionado, otrora una palabra muy utilizada, se queda algo lejos de los principales puestos tanto en comerciales como en reclutadores.
¿Qué se busca conociendo este listado de palabras? Teniendo en cuenta de que existen 450 millones de usuarios en LinkedIn, evitarlas puede mejorar nuestra capacidad, en la medida de lo posible, de diferenciarnos.
No obstante, como decía al principio, las palabras clave y la forma en la que rellenemos nuestro perfil en LinkedIn son importantes, pero es la capacidad que tengamos para ir contactando con gente lo que marca la diferencia. Y en este sentido, LinkedIn es una pieza más del engranaje del empleo 2.0 que debe tener como motor principal…. ¡un blog!
Por cierto, yo sí utilizo la palabra especializado.  



viernes, 27 de enero de 2017

El proteccionismo en la era Trump


fuente: 20 minutos
La victoria de Trump es el pistolazo de salida de lo que puede ser una vuelta al proteccionismo más duro. No se trata solo de cuestiones ideológicas. Es evidente  que supone un problema económico que las empresas se vayan de tu país -incluso en EEUU, donde el porcentaje de desempleo es muy bajo-.

El nuevo presidente norteamericano amenaza a las empresas que se deslocalicen con fuertes impuestos si intentan vender sus productos en EEUU. Es lo que hay. Mientras tanto, una Unión Europea sin cohesión ni rumbo se enfrenta, como no podía ser de otra manera, a una oleada de movimientos políticos que aspiran a lo mismo: buscar al enemigo fuera y cerrar sus fronteras a cal y canto. Es posible que la presidencia de Trump, el Brexit, y la muy posible victoria de Le Pen termine con la implosión del euro y con un retroceso y las políticas de libertad de circulación de personas dentro de las fronteras de la UE.

La canalización del descontento hacia posiciones de odio ha sido una constante en la historia de la humanidad. La Segunda Guerra Mundial nos enseñó que la evolución humana no tiene que ser una línea constante de progreso: siempre se puede retroceder. Tras los campos de concentración implantados por uno de los pueblos más cultos del mundo, ¿Qué podemos esperar en situaciones de incertidumbre y crisis?

La problemática de los refugiados y los movimientos migratorios se ha convertido en una excusa para ganar votos. Las soluciones simplistas no hacen más que añadir leña al fuego. ¿Alguien piensa que cerrando fronteras y poniendo agentes armados terminará con la desesperación de millones de personas? No solo es ingenuo, sino que además roza la ignorancia más profunda. Si te arriesgas a venir metido en los huecos más insospechados de un coche; o atraviesas fronteras andando y sin comida a temperaturas bajo cero, no le vas a tener miedo a una valla ni a un muro.

El problema no es que un país proteja a sus empresas. No creo que por ahí vayan los tiros. El problema es que subyace un racismo constante contra cualquier colectivo que se pueda convertir en cabeza de turco. Ahora pueden ser los hispanos y los refugiados, mañana puede ser cualquiera.  Cómo nos acordamos de las palabras de Bertolt Brecht. En la era de la globalización de las comunicaciones, donde todos vivimos en la aldea global, parece que nos da miedo relacionarnos con los demás. Una contradicción difícil de salvar. Cuanto menos distancia hay entre seres humanos, más tierra queremos poner de por medio.


miércoles, 18 de enero de 2017

¿Cómo evaluar las competencias digitales?

¿Conocemos nuestro nivel de competencias digitales? Ya no se trata de escribir una carta en un procesador de textos o realizar una hoja de cálculo en Excel. Las competencias digitales van mucho más allá. Hablamos de navegar por Internet para obtener información productiva, de cuidar nuestra salud a la hora de usar las TIC ( evitar el bullying es una competencia necesaria, sobre todo en nuestros adolescentes) o, en caso más avanzados, incluso conocer el idioma de la programación.  
El Instituto de Prospectiva Tecnológica (IPTS) de la Comisión Europea tiene elaborada una propuesta de marco común de Competencia Digital como parte del proyecto DIGCOMP (Proyecto para la Identificación y Validación a nivel europeo de la Competencia Digital). Consultando el artículo “DIGCOMP: a Framework for Developing and Understanding Digital Competence in Europe” se puede obtener información muy interesante en relación a dichas habilidades. Como podemos leer, se establece la existencia de tres tipos de usuarios de la tecnología en función de sus habilidades. A saber:
  • Habilidades TIC profesionales (ICT practitioner skills). Las poseen usuarios que son capaces de buscar, desarrollar, planificar, dirigir, consultar y/o instalar servicios TIC.
  • Habilidades TIC usuario (ICT user skills). Permiten el dominio de dispositivos y herramientas tecnológicas por un individuo que se apoya en ellas para su trabajo.
  • Habilidades de e-liderazgo (e-Business skills, also called e-leadership skills). Aquí agrupamos las capacidades relacionadas con encontrar oportunidades de negocio dentro del sector TIC.
Se trata de determinar las competencias digitales no solo desde el ámbito profesional, sino incluso desde nuestro día a día como ciudadanos.  Saber pedir cita al médico o adjuntar tu currículum en un portal son competencias digitales ambas, pero una está relacionada con nuestro ámbito de trabajo y la otra con nuestro papel de usuario de los servicios de la administración pública. ¿Y proteger tu identidad digital, sería una competencia? Desde luego que sí, y muy importante.
Este marco común de competencias digitales está formado, por tanto, por veintiuna competencias en total, agrupadas en cinco áreas. Estas áreas y sus distintas competencias son:
  1. Información:
    1. Navegación, búsqueda y selección de la información.
    2. Evaluación de la información.
    3. Almacenamiento y recuperación de la información.


  1. Comunicación:
    1. Interactuar a través de las tecnologías.
    2. Compartir e intercambiar  contenidos.
    3. Participar en la ciudadanía online (Engaging in online citizenship). Aquí estaríamos hablando de gestiones administrativas en red a nivel de bancos, pedir cita en el médico, etc.
    4. Colaborar a través de canales digitales.
    5. Normas de comportamiento (Nequitte).
    6. La gestión de la identidad digital.
  1. Creación de contenidos:
    1. El desarrollo de contenidos.
    2. Integración y reelaboración.
    3. Derechos de autor y licencias.
    4. La producción de multimedia y salidas creativas.
    5. Programación.
  1. Seguridad:
    1. Protección de dispositivos.
    2. Protección de los datos y de la identidad digital.
    3. Protección de la salud.
    4. Proteger el entorno.
  1. Resolución de problemas:
    1. Solución de problemas técnicos.
    2. Identificación de las necesidades y las respuestas tecnológicas.
    3. La innovación y la creatividad mediante la tecnología.
    4. Identificación de lagunas en competencia digital.

Veamos un esquema:


En el siguiente enlace podrás acceder a una herramienta de evaluación de competencias digitales creadas por Andalucía Compromiso Digital. http://digcomp.andaluciaesdigital.es/

sábado, 14 de enero de 2017

Profesiones más demandadas y revolución tecnológica: mi nuevo artículo.

Mi nuevo artículo en JobsHunters ya está  disponible. Esta vez  ha tocado hablar de las profesiones más demandadas para este 2017 y de las consecuencias de la revolución tecnológica en el mercado laboral. Adjunto enlace. 

miércoles, 11 de enero de 2017

APPS para buscar trabajo


Fuente: trece bits
Todavía, en este blog,  no me he centrado en analizar las distintas APPS para buscar trabajo que existen actualmente. Esto es debido a que las considero una extensión más de los portales de empleo, con las mismas características aunque, como es obvio, adaptadas para la utilización en el móvil.

A nivel de conceptos, buscar trabajo en el móvil no difiere mucho de buscar trabajo delante de un ordenador: tengo que rellenar mi perfil, filtrar las ofertas en función de mis intereses e inscribirme a aquellas que estime conveniente. Lo que si ocurre es que, como principal ventaja, tengo la posibilidad de “deslocalizar” mi búsqueda: puedo rastrear la red en busca de trabajo a cualquier hora y, sobre todo, en cualquier lugar.

La utilidad de dichas aplicaciones está determinada por la capacidad de búsqueda y horas que dedique el buscador de  empleo. Esto también entra dentro de la lógica. No sirve de nada darse de alta en catorce mil apps y luego no mirarlas todos los días u olvidarse de cuáles son las que tengo o no. Tampoco sirve de nada entrar en una especie de síndrome de Diógenes y quemar le móvil a base de descargar aplicaciones. Debes planificar bien la búsqueda para no caer en la saturación.  
Mi primer consejo cuando se utilizan portales o Apps de empleo es buscar por criterios geográficos. Es posible que, si busco trabajo con un nombre específico no salga, pero puedan publicarse otras dentro de mi localidad que suscite mi interés.

Algunas de las principales APPS de empleo son:

LinkedIn y LinkedIn Job Search.
Es necesario estar en LinkedIn en esta era digital si eres un profesional que quiere tener presencia en Internet. La red social decana te permite descargarte una aplicación para buscar a través de tu móvil. No obstante, la compañía ha desarrollado otra interesante herramienta, llamada LinkedIn Job Search. Desde aquí podrás recibir alertas de empleo y estar al día en función de la información que has introducido en tu perfil.  Linkedin Job Search funciona de forma muy sencilla: entras con tu perfil de LinkedIn y tan sólo tienes que buscar un cargo o palabra clave y ubicar dicha búsqueda geográficamente. Además, puedes especificar más tus preferencias añadiendo dónde te interesaría trabajar, qué niveles de experiencia te interesan, etc.

Jobandtalent.
Desde aquí obtendrás recomendaciones personalizadas de ofertas de empleo gracias a un algoritmo que sugiere las que más encajan con el perfil del usuario. Rellenar el perfil es muy sencillo. Incluso puedes insertar una vídeo presentación, recibir mensajes, buscar ofertas por preferencias... 
Tienes 160 caracteres para poder presentarte por escrito.  Como curiosidad, esta App te permite enviar un enlace a tus antiguos compañeros, jefes o personas que te conozcan profesionalmente para que valoren tu perfil. Algo así como las recomendaciones de LinkedIn, pero en vez de escribir una carta de recomendación, te valoran. ( sí, si habéis visto la serie Black Mirror yo también me he acordado del capítulo “Caída en picado”)

Infojobs.
Tradicional portal de empleo cuya App también puede serte de utilidad. Si estás dado de alta en el portal, sólo tienes que descargar la App y entrar con tu correo y contraseña.

Indeed.
También es un buscador potente que permite rastrear toda la red en busca de ofertas de empleo. Funciona igual que el portal: rellenas tu perfil o subes tu CV directamente, accedes a ofertas de empleo y te inscribes en la  que te interese. El problema es que la mayoría de las ofertas no están gestionadas dentro de Indeed, porque, al ser un metabuscador, te enlazará a las ofertas para que visites el sitio en el que fueron publicadas. Por ejemplo, si se publica una oferta en el Mercadona, no podrás registrarte directamente en Indeed, sino que tendrás que ir a la página de Mercadona para hacerlo.  No obstante, esto también puede ser visto como una ventaja: el número de ofertas de empleo se multiplican sustancialmente en relación a otros portales.

Monster.
Monster es propiedad de Randstad, la famosa empresa de trabajo temporal.  Su app también es sencilla: puedes filtrar búsquedas por puestos y ubicación geográfica, añadir experiencia, presentación, etc.

JobToday.
Esta App está pensada para recibir una respuesta a una candidatura en menos de 24 horas. Su anuncio televisivo es muy famoso. Otra cosa es saber si realmente mueve ofertas. Para comprobarlo, tan solo tienes que darte de alta y realizar unas cuantas búsquedas.

Personalmente, aunque estoy inscrito en todas estas Apps, prefiero el ordenador para buscar trabajo. Es cierto que hay una comodidad tremenda en tener todas las aplicaciones en tu móvil, abiertas y disponibles para que busques trabajo cuándo mejor te convenga: en el autobús, en la sala de espera del médico… pero, como siempre digo, buscar trabajo es un trabajo y prefiero tener horarios estructurados. Las Apps las dejo para las alarmas, o, en caso de que llegue una oferta de imprevisto, ser el primero en inscribirme.

¿Utilizas alguna App? Me gustaría conocer tu opinión y que compartieras tu experiencia. ¡Gracias!