viernes, 19 de enero de 2018

Viendo la cuarta temporada de Black Mirror

artículo publicado también en mi blog cultural: Palabras desde el Sótano

Black Mirror se ha convertido en una de mis series favoritas, sobre todo de cara a reflexionar -sabéis que lo hago mucho- sobre la relación entre tecnología y sociedad. Esta cuarta temporada tiene capítulos interesantes. Desde mi modesta opinión, los que más me han gustado son:

Atención spoiler:


 Segundo episodio que muestra a una madre sobreprotectora que decide utilizar la última tecnología existente para calmar a padres muy nerviosos: un dispositivo que, implantado en el cerebro del niño, es capaz de monitorizar todo lo que hace. En una tableta, la madre tiene la posibilidad de ver y oír lo mismo que la hija, de geolocalizar donde está, de controlar sus pulsaciones y saber si algo no va bien en su cuerpo.

Además, y esto es interesante, la madre dispone de la potestad de “censurar” partes de la vida cotidiana para que su hija esté segura. Así, si la asusta un perro, la progenitora puede hacer que la hija solo vea una mancha inaudible totalmente inofensiva. Esta funcionalidad  se puede extender a la violencia, la pornografía, las palabrotas… En fin, una niña criada totalmente fuera de la realidad que la rodea.

Sin embargo, la chica crece y empieza a mostrar inquietudes hacia la vida. La madre, que le había dado la libertad de dejarla de monitorizar, se asusta en el momento en el  que se da cuenta de que la chica  le miente sobre dónde pasará una determinada noche. Activa de nuevo la tableta y se entera de los nuevos compañeros de su hija en ese momento: sexo y drogas. Así, todos los miedos de la madre, como si fuera el mito de Edipo, se convierten en una profecía autocumplida.



Este capítulo también me ha gustado. Una pareja que va con su coche tras una fiesta, ambos puestos de todo tipo de estupefacientes y alcohol, atropellan a un ciclista. El chico convence a la muchacha para salir huyendo tras deshacerse del cadáver. Muchos años después, ella es una famosa y bien posicionada arquitecta, casada y con un hijo. Un día, recibe una visita en un hotel donde se hospeda: es el joven  –ya algo mayor- que atropelló al ciclista. Está arrepentido, ha dejado de beber y ahora está decidido a contarlo todo. Ella, de los nervios por lo que se le viene encima, lo asesina.
Paralelamente, en la calle,  una furgoneta autónoma que reparte  pizzas atropella a un joven. La arquitecta se asoma a la ventana. Ve el suceso.

Pero el capítulo evoluciona de una forma sensacionalmente tenebrosa. La victima del atropello demanda a la empresa de las pizzas.  La investigadora del seguro decide emitir un informe para ver si puede determinar quién es el culpable y cuantificar la indemnización. Busca testigos y, gracias a una nueva tecnología, accede a sus recuerdos de la noche de autos. Pero, ¿qué pasará cuando llegue a visitar a la arquitecta?, ¿ qué dirá su cerebro sobre lo que hizo?
Por lo demás, el resto de capítulos no están mal, pero no me han impactado tanto como los dos anteriores. Me gustaría conocer vuestra opinión: ¿qué capítulo os ha gustado más?






lunes, 15 de enero de 2018

Sigue siendo importante la marca personal en Internet (y fuera)

Tenemos más recursos que nunca para poder gestionar la información. Las redes sociales se han convertido en un hervidero de contenidos  que, una vez sabemos cribar con tenacidad, pueden sernos muy útiles. Existen blogs donde poder escribir sobre nuestros intereses y páginas en las redes para construir una estrategia de difusión de contenidos relacionados con lo que nos inquiete. Pero todavía al día de hoy hay personas que no quieren ver este potencial y se centran solo en buscar ofertas de trabajo por internet o compartir todo lo que se les ocurre sin darse cuenta de que, en muchas ocasiones, se están perjudicando profesionalmente.

¿Es lógico no aprovechar los recursos que tenemos para generar un buen currículum en línea? Recuerdo una vez que una empresa estaba interesada en mis servicios profesionales como gestor de redes sociales y me pidió que le enviara el CV. Yo le pasé el enlace de mi LinkedIn y a mi blog. Si quieres alguien que gestione redes, aquí está mi trabajo. Pero indistintamente de la profesión que sea, el escaparate 2.0 es básico. ¿Cómo resumirlo todo en solo un folio? Cuando llevas años de formación y trabajo a cuestas se convierte en una tarea prácticamente imposible.

Un blog, y una buena política a la hora de compartir contenidos en las redes sociales, significa que construyes una identidad digital alrededor de tu perfil profesional y, gracias a eso, tu proyecto se irá haciendo cada vez más conocido. Si de camino ejerces el networking, sales a la calle y te mueves, ese valor añadido te acompañará y las herramientas que utilices para gestionar tu espacio en la red luego te serán muy útiles en las tareas profesionales que desarrolles. No te preocupes si te encuentras con personas que todavía no le dan el valor que tiene al mundo social media. Tarde o temprano despertarán -se verán obligados a hacerlo-  y el hecho de estar bien posicionado es una victoria de por sí.

Lo que ocurre es que todo esto conlleva un esfuerzo y una inversión de tiempo para recoger frutos que no son inmediatos. En la sociedad acelerada en la que vivimos, se quiere todo para hoy y un buen proyecto profesional y esa dichosa marca personal es algo que se construye con tiempo y esfuerzo.

Ser un referente en tu sector es importante. Con la competencia que hay, diferenciarse es cada vez más esencial. Además, tener un blog, como he dicho hasta la saciedad, te presenta ante las empresas como alguien con iniciativa, como una persona a la que le gusta desarrollar sus propios proyectos y que pone ganas en lo que le apasiona.

Lecturas


domingo, 7 de enero de 2018

Datos paro registrado 2017



Leo en la prensa lo siguiente: “El total de parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo (antiguo Inem) se situó al finalizar diciembre de 2017 en 3,41 millones de personas, tras bajar en 290.193 personas desempleadas en el conjunto del año (-7,84%). Así, 2017 suma un quinto descenso anual consecutivo, aunque con una bajada inferior a la alcanzada en los dos años anteriores.”

“Por otro lado, la Seguridad Social ganó 611.146 afiliados en 2017, el mejor resultado desde 2005. El total de ocupados se situó al finalizar el ejercicio en 18.460.201 afiliados, el segundo mejor dato de ocupados desde diciembre de 2008 (la mayor cifra se registró en julio de 2017, con 18.489.329 afiliados).”

Es una buena noticia, es evidente, el hecho de que el paro disminuya. Si a lo largo del 2017 bajó cerca de un 8%, debemos ser optimistas y pensar que podemos seguir reduciendo estas cifras este 2018. Lo que ocurre es que el tipo de empleo que se crea todavía no nos permite ver la luz al final del túnel. La temporalidad es exagerada y los sueldos no están al nivel que deberían para poder afianzar la recuperación y mejorar el nivel de vida de los ciudadanos. El año pasado se firmaron  1.652.016 contratos, de los cuales 1.520.949 (el 92%) fueron temporales, mientras que 131.067 eran indefinidos. El mercado laboral español todavía no da signos de afianzar la recuperación.

Pero también es cierto que, conforme baje el desempleo, los sueldos no tendrán otro camino que el ascendente o, por lo menos, ese es el mantra que nos están trasmitiendo desde múltiples partes. Pero, ¿cuándo llegará eso? A pesar de que se plantea una subida del salario mínimo en España, no es menos cierto que la subida de la luz, el gas y otros gastos deja dicha subida en agua de borrajas.

Siguiendo con los datos del paro, si nos fijamos en los sectores económicos, el escenario es el siguiente: “por sectores económicos, el paro registrado disminuyó en 2017 en todos los sectores: especialmente en Construcción (-16,42%) e Industria (-11,29%), seguido de Agricultura (-8,42%) y Servicios (-6,14%).” ¿La construcción el principal sector de bajada de desempleo? Pues sí, parece que nuestro buque insignia se está recuperando. Esperemos que no sea para generar una nueva burbuja.




sábado, 6 de enero de 2018

Hablando de la serie "Dark" en mi blog cultural.

En mi blog cultural hablo de la primera temporada de la serie "Dark". Os la recomiendo. Si os interesa, podéis leer el análisis en el siguiente enlace. 

jueves, 4 de enero de 2018

Análisis del capítulo de Black Mirror “Caída en picado” (tercera temporada)


Black Mirror es una serie que me encanta y muchos son los capítulos que te dejan pensando y que fácilmente podrían ser usados en cualquier cine fórum que se precie. No obstante, hoy me gustaría hablar de “Caída en Picado”. Iré analizando más capítulos próximamente, porque el debate que suscita esa serie me parece muy útil de cara a analizar la sociedad tecnológica en la que vivimos.

Existe un mundo futurista en el que todos están obsesionados con conseguir una buena puntuación en las redes sociales. No, no es en Instagram, pero se parece. La nota máxima es cinco estrellas y a partir de 4,5 eres, digamos, un fenómeno. Mejores trabajos, descuentos a la hora de comprar un piso, invitaciones por doquier a todo tipo de celebraciones, prioridad a la hora de recibir un tratamiento médico importante… En fin, que te conviertes en parte de la aristocracia social del momento. Las puntuaciones dependen de muchas cosas: caer simpático, ser un buen profesional o simplemente que la foto de tu pastelito junto con tu café les guste a aquellas personas que no tienen otra cosa que hacer que ver pastelitos y cafelitos a través de su móvil. Por otro lado, caer por debajo de cuatro -de tres, ya no digamos- te condena al ostracismo; eres una persona poco de fiar, un delincuente aunque seas honrado y cumplas con la ley, un marginado, un apestoso individuo del que todo el mundo quiere huir. Las puntuaciones negativas no solo son producto de que no lo hagas bien, simplemente caes antipático en ese momento y una cosa lleva a la otra. Cuando te das cuenta, estás outside.

En este universo en el que todos se puntúan, las risas falsas, las sobreactuaciones, la obsesión por caer bien llegan hasta límites que rozan lo absurdo. La protagonista, en su empeño  por triunfar, llega a convertirse en una auténtica paranoica. Todo se circunscribe a obtener esa ansiada puntuación y la pérdida de contacto con la realidad la hace más y más susceptible ante cualquier adversidad de camino a su ansiado objetivo: tener más de 4,5 puntos.  

Me gusta mucho este episodio porque lo veo muy cercano. Toda esa gente colgando constantemente fotografías de cualquier chorrada con tal de encontrar miles de likes, persiguiendo los “me gusta” como si de un adicto a la droga en busca de su dosis se tratara. Pero, realmente, ¿son felices y lo comparten o solo son “felices” si demuestran que lo son? ¿Es más importante ser feliz o parecerlo? Sí, estamos ante un trabalenguas, pero a veces da la sensación de que de lo que se trata es de generar envidia y de estar constantemente compartiendo un contenido de tipo personal no vaya a ser que alguien se olvide de que existimos. Se intenta proyectar una imagen que seguramente no es la real, construyendo dos vidas: la ordinaria, del trabajo, comer, dormir y afrontar las penalidades de la vida; y, por otra parte, ese intento constante de buscar el reconocimiento efímero en las redes simplemente por colgar imágenes de nosotros mismos.

Pero lo peor de esto es que este capítulo se está tornando más real de lo que puede parecer. En China ya existe una aplicación que genera distintas puntuaciones. Según podemos leer en laprensa, “el gigante asiático está probando un sistema para medir la buena ciudadanía de sus millones de habitantes. Amparado bajo el paraguas de experimento social (sí, como Gran Hermano), la aplicación Zhima Credit utilizará el Big Data de los ciudadanos para otorgar a cada uno un rating de crédito que iría del 350 al 950. 

“Por ejemplo, quienes tengan mayor puntuación, no necesitarán dejar depósito en hoteles, puntos de alquiler de vehículos u otros servicios similares. Al ser buenos ciudadanos, se les presupone un civismo que perderán si no cumplen. 
Todo lo contrario le pasará a quienes tengan una puntuación baja. No sólo tendrán que pagar más depósitos, sino que se quedarán sin servicio en caso de no haber suficiente servicio para todos.”
¿Habéis visto este capítulo? ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Os perece correcto el experimento chino?


martes, 26 de diciembre de 2017

Neutralidad en la red y la e-inclusión


La muerte de la neutralidad en lared ha llegado a EEUU. Poco a poco, como si fuera una mancha de petróleo en el mar, esta política se irá expandiendo y el hedor y el daño llegarán, inexorablemente, a nuestras costas europeas. Buscar información y que a todas las páginas se pueda acceder, en cierta medida, a la misma velocidad, dejará paso a una especie, según los expertos, de internet por “paquetes” (algo parecido a la televisión de pago).
Es posible que en tu paquete de datos tengas que pagar más por Whatsapp o por las redes o vaya a saber uno el qué. Ya no es cuestión de cantidad de megas  y/o velocidad, sino de aquellos contenidos que mejor se vendan a las operadoras.

Los que pensamos que Internet es un servicio público, como la luz y el agua, debemos preocuparnos. Y digo que Internet es un servicio público porque, en una sociedad tecnológicamente avanzada, situarte en la brecha digital es poner un pie en la exclusión social. No tener acceso o buen acceso a Internet y, lo que es más importante, no tener ni pajotera idea de un uso crítico y productivo te aleja de oportunidades para buscar trabajo, formarte,  realizar gestiones y un largo etcétera de ventajas que la red permite. Además, cualquier asociación o entidad, por humilde que sea, puede utilizar Internet como plataforma para ganar acólitos y conseguir visibilidad. El fin de la neutralidad puede ser un misil que ponga en peligro toda esta estructura. Por lo menos, y repito, según los artículos que he ido leyendo. Ahora no lo veremos, a corto plazo, pero con el tiempo las operadoras irán extendiendo sus garras poco a poco. Es normal que lo intentaran.  Un espacio donde se mueve tanto dinero es un pastel demasiado goloso para que algunos lobbies y los políticos que quieren llevarse bien con los que puedan darles un buen sillón en el consejo de administración empiecen a mover sus hilos.

Internet es más que  selfies y gritones de turno. Es mucho más que la búsqueda en redes sociales de constantes likes para parecer más guay. Es mucho más que colgar fotos a tontas y a locas como si estuviéramos en la pasarela de Milán y ver vídeos de gente que se da hostias.  Internet es el mayor espacio de conocimiento que ha existido jamás y, como decía nuestro amigo Spiderman, todo poder supone una gran responsabilidad. Cuando se tiene un ordenador en el bolsillo, como son los móviles hoy en día, más vale que reciba una buena dosis de formación el que quiera utilizarlo de forma provechosa. No, señores y señoras, la formación no es algo que el espíritu divino insufle en nuestros chavales y cojan un móvil como el que empieza a beber agua por instinto. Dejémonos de tonterías.

Más artículos:




domingo, 17 de diciembre de 2017

Celebrando los 1000 artículos en Politólogo en red. Un artículo personal.


El 26 de abril de 2011 arrancó Politólogo en red. Al principio solo iba a ser un blog temático en el que recopilar información sobre política, empleo y redes sociales, pero poco a poco se convirtió en la columna vertebral de lo que considero mi proyecto profesional.  Al día de hoy, superados los 1000 artículos, puedo estar contento de todo el trabajo realizado y de la comunidad que, a lo largo de los años, se ha ido creando en torno a mis contenidos.

Las expectativas son caprichosas. A veces, uno no tiene ninguna y consigue cosas importantes sin esperarlo; otras veces, el anhelo de alcanzar metas un tanto ambiciosas se ve truncado por la realidad. En Politólogo en red se han dado los dos casos. Nunca esperé ser entrevistado en Radio Nacional de España, pero aún menos tener el honor de que Radio 3, emisora de referencia para mí,  me invitara a participar  en el programa Router. Ese día tuve la sensación de que se iniciaba un ciclo en el que la suerte me guiñaba el ojo pero, como decía, el dios del destino juega sus propias cartas, y en ocasiones tienes recompensas y a veces caminas tú solo por un páramo y te preguntas si lo que haces sirve para algo. Resistir y pelear por lo que uno cree es el único camino que te puede asegurar conseguir algo interesante. Y esa ha sido mi filosofía a lo largo del tiempo.

En líneas generales, estoy muy contento de levantar este edificio en la blogosfera. Sin él, por poner un ejemplo, nunca habría estudiado un máster cuyo TFM fue la brecha digital en la búsqueda de empleo y cuya investigación me llevó a vivir experiencias muy importantes, como pudo ser la del voluntariado. Tampoco me habría animado a iniciar una tesis doctoral, ni leído tantos libros ni creado en mí mismo una rutina de trabajo diario que me ha servido de mucho. 

Un blogger muy humilde, como es mi caso, con apenas unos centenares de visitas a la semana, solo puede aspirar a que quizás el esfuerzo volcado sirva a alguna persona. Con que solo una se vea interesada por lo que escribo y le sea útil en su cotidianidad, todo merece la pena. Y así, artículo tras artículo, entrada tras entrada, hasta llegar a 1000.

Gracias a todos los que me seguís. Gracias a todos los que, en cierta manera, ya sea participando en mis videodebates o compartiendo mis artículos, habéis colaborado conmigo. Me consta que algunos estáis ahí desde el principio y esa energía es la que me motiva. Es un honor compartir un rincón en el ciberespacio con vosotros. Espero seguir otros 1000 artículos más.