jueves, 12 de septiembre de 2013

Analizando el libro de Manuel Castells “La era de la información volumen 1: La sociedad red”



Tras la lectura de “Comunicación y poder” y “Redes de indignación y esperanza”, me he  sumergido de nuevo en la obra de Manuel Castells. Esta vez he dedicado parte del verano a estudiar y analizar el volumen I de “La era de la información”, dedicado, en esta primera parte, a la “Sociedad red”.

Este volumen nos hace viajar, a través de sus intensas 645 páginas, por la conocida como sociedad de la información, que arrancaría con los cambios tecnológicos de los años 70 del siglo XX y que permanece aún a principios del año 2000, fecha en la que acaba el estudio y en que Internet y los nuevos dispositivos móviles ya empiezan a romper todos los esquemas.
Conoceremos desde la importancia de los cambios tecnológicos hasta la profunda transformación de la cultura, la sociedad y el mundo del trabajo y de la empresa. Los acontecimientos tecnológicos, económicos y  políticos acaecidos en las últimas décadas también han supuesto un giro de 180º en nuestro concepto del tiempo y del espacio. Pero vayamos por partes.

El primer capítulo se titula “La revolución de la Tecnología de la Información”. Castells definirá esta revolución como “la transformación de nuestra cultura material  por obra del nuevo paradigma tecnológico organizado en torno a las tecnologías de la información”. Tecnología será, por lo tanto, “el uso del conocimiento científico para especificar modos de hacer cosas de una manera reproducible” (pág. 60).

En esta nueva revolución industrial debemos considerar que la tecnología de la información cumple el mismo papel que las fuentes de energía -el vapor y los combustibles fósiles- tuvieron en las anteriores revoluciones industriales. Lo que hay es un progreso de la información y del conocimiento, pero no como algo central a todas las actividades humanas, sino que es la aplicación de ese conocimiento a aparatos de generación de conocimiento -valga la redundancia- y procesamiento de  información lo que más caracteriza esta nueva era.

El autor hará un pequeño repaso histórico en el que analizará el origen de Internet y de los principales inventos vinculados a la informática y a la comunicación y su desarrollo posterior en California. Cómo una mezcla de elementos contraculturales, existencia de capital e interés por parte del estado de desarrollar nuevas tecnologías fueron elementos indispensables que permitieron a EEUU desarrollar, de forma pionera, tanto Internet como aquellos dispositivos y softwares tan característicos de la nueva era tecnológica. Que una tecnología se desarrolle no sólo tiene que ver con la iniciativa creativa privada, también es el resultado de un intervencionismo estatal que más que potenciar, puede limitar o, incluso, obstaculizar su evolución. El autor no sólo nos hablará de EEUU, podremos obtener datos de otras zonas del mundo, sobre todo Japón, cuya estructura empresarial  y tecnológica tenía una forma muy particular de organizarse.

Entre las características fundamentales de la sociedad de la información están  las siguientes (pág. 103 y ss.):

  • Se compone de tecnologías para actuar sobre la información, no sólo información para actuar en la tecnología.

  • Alta capacidad de penetración de los efectos de la tecnología de la información en la vida cotidiana.
  •   La lógica de la red hace que todo el sistema en su conjunto esté cada vez más interconectado.

  •   El paradigma de la tecnología de la información se basa en la flexibilidad. Ésta no tiene por qué ser buena, puesto que la flexibilidad puede ser tanto liberadora como utilizarse de forma represiva.


La palabra clave es “complejidad”.  La sociedad red y el progreso de las tecnologías de la información han desarrollado cada vez más la existencia de comunidades autoorganizadas en las que la información es la columna vertebral de su funcionamiento. La espontaneidad y la libertad parecen ser valores inherentes en muchos colectivos que desarrollan su actividad en la red.

En el segundo capítulo, llamado “La nueva economía: informacionalismo, globalización e interconexión  en red”, Castells analiza el surgimiento de lo que él considera una nueva economía, capitalista, cierto, pero con unos parámetros distintos a otras fases del capitalismo anteriores. Esta economía es informacional, global y conectada a redes (pág. 111). “Es informacional porque la productividad y competitividad  de las empresas, regiones y naciones, dependen fundamentalmente de su capacidad para generar, procesar y aplicar con eficacia la información basada en el conocimiento”. Es global, porque la producción, el consumo y la circulación y sus componentes (mano de obra, capital, mercados, etc.) están organizados a nivel global. Y, finalmente, es en red, porque la productividad y la competencia se generan en una red global de interacción entre redes empresariales. El núcleo que alimenta este sistema, sostiene Castells, será la organización de redes financieras conectadas entre sí. Ahí, en estas redes financieras, es donde se acumula el capital.

El tercer capítulo es dedicado por el sociólogo catalán a la conocida como Empresa Red. Las nuevas organizaciones económicas han cambiado. A la nueva lógica del paradigma tecnológico se unen unos cambios sustanciales en la cultura empresarial, que desembocan  en la conocida como “economía informacional” (pág. 202).  Esta nueva economía sería una superación del fordismo y del taylorismo, caracterizados por el trabajo en cadena y un concepto de productividad ligada a economías de escalas. La estructura vertical y la división del trabajo también serán elementos comunes a este sistema de producción previo al informacionalismo.

Muchas de las nuevas empresas, o empresas red, viven en un sistema en el que la transfusión de conocimiento se mueve por estructuras horizontales de información. Redes de proveedores, redes de clientes o redes de productores, son parte de la red de araña en la que se mueve la empresa.  Ésta última se verá obligada a aliarse y a mejorar sus estructuras organizativas para permitir adaptarse mejor a los cambios tecnológicos que está imprimiendo la sociedad red. Por lo tanto, podemos decir que muchas de las características de la empresa red serán: “organización en torno al proceso, jerarquía plana, gestión en equipo, resultados orientados a la satisfacción del cliente, maximización de contactos con proveedores y clientes; información, formación y reciclaje de los empleados” (pág. 214).

El cuarto capítulo está dedicado a la transformación del mundo del trabajo.
El proceso de trabajo es básico en la sociedad. En la actualidad, las sociedades se relacionan con el mundo laboral afrontando una mayor individualización del trabajo y una progresiva fragmentación. Existe una polarización y un aumento de las desigualdades, pero esto se debe, afirma Castells apoyándose en datos de EEUU, más a las exclusiones y a las discriminaciones de que son objeto los trabajadores que a la nueva estructura ocupacional. Por hablar un poco de dicha estructura, diremos que  se basa en (pág. 278):

  •  Una eliminación de los trabajos agrícolas.

  • Una disminución del empleo industrial.

  • Un crecimiento de los servicios de producción, así como los de salud y educación.

  •  Una continuación de los puestos de trabajo en tiendas minoristas y servicios como actividades de escasa cualificación.

Aunque los puestos cualificados aumenten, esto no quiere decir que el mercado laboral no continúe dividido entre puestos cualificados y los que no requieren apenas formación. Lo que sí está claro es que la productividad ha sido una constante creciente a lo largo de los años.

 El valor añadido en la nueva economía informacional y en la empresa red lo da la innovación, tanto en el proceso productivo como en los productos. Si la mayor parte de la producción se realiza en organizaciones cuyas características principales son la flexibilidad externa y la adaptabilidad interna, la organización del trabajo se centrará en tomar decisiones de forma estratégica y flexible (pág. 298).

La globalización y la deslocalización nos plantean una pérdida de identidad colectiva por la vía del trabajo ¿Quiénes son los productores? ¿Y los propietarios?

Los capítulos 5, 6 y 7 están dedicados a la cultura y al nuevo concepto espacio temporal que se dan en la sociedad de la información.  ¿Cómo se organizan las ciudades? ¿Es el mismo sentido del tiempo el que tenemos gracias a las nuevas tecnologías que el que tuvieron nuestros ancestros? Son preguntas que, en buena medida, se verán respondidas aludiendo a interesantes  términos como el espacio de flujos o la atemporalidad de la nueva sociedad.

Aunque he tratado de analizar los elementos más importantes del libro, me dejo muchísima información. Os recomiendo vivamente que leáis este volumen pues, a pesar de haberse escrito hace años -antes incluso de la actual crisis-, ayuda mucho a e entender este mundo tecnológico en el que vivimos.

Ficha Técnica del libro.
Título: “La era de la información. Volumen I: la sociedad red”
Autor: Manuel Castells
Editorial: Alianza Editorial
Número de páginas: 645

2 comentarios:

  1. Creo que habría que reubicar a este Castells de la era de la información dentro de su trayectoria científico-ideológica.
    Saludos

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  2. Gracias por el comentario, Reno. Un saludo.

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