domingo, 1 de octubre de 2017

Estado de excepción


Parece que hacer análisis en los que exponer todas las opiniones e intentar coger distancia del tema catalán te hace ser equidistante. Voy a ser lo más objetivo posible, intentando ver por qué cada actor político en Cataluña y en el resto de España actúa como actúa.

Las imágenes de la Policía Nacional y la Guardia Civil descargando contra gente que quiere votar hacen sonrojar. Ha sido una irresponsabilidad por parte del gobierno catalán intentar hacer ver a la sociedad catalana que un referéndum sin acuerdo con el estado podía desarrollarse sin problemas; pero el gobierno central ha perdido el norte si piensa que esto se va a parar mandando a  los cuerpos y fuerzas de seguridad. La movilización está siendo masiva y no lo podemos obviar. Esto no va solo de unas élites enfrentadas entre ellas. Es más profundo.

Cataluña ha sido una región insumisa siempre. Sucesos como la semana trágica de Barcelona e innumerables movimientos como fue el anarquista, con una fuerza considerable,  han dotado a los catalanes de una historia en la que la relación con el estado español ha sido tensa (la historia es para tenerla en cuenta). Pero el franquismo o los problemas que vivimos en el siglo XIX los soportaron todas las clases populares españolas. En Andalucía, por ejemplo, también se reprimió fuertemente el movimiento obrero y la pérdida de libertades en la dictadura fue para todos los españoles. Nadie tiene el carné de reprimido oficial por el estado español. Dicho esto, vamos a analizar la jornada de hoy.
¿Buscaba el gobierno de la Generalitat realmente un referéndum vinculante tras la negativa del gobierno español y la ley?  Según la Generalitat,  sí, pero pienso que la estrategia es otra a la declaración unilateral de independencia con un referéndum a todas luces irregular. La estrategia puede tener la mira en unas elecciones autonómicas en las que la imagen de la policía dando palos se convierta en un revulsivo electoral para fortalecer al polo independentista. ¿O alguien creía que la policía no iba a actuar y que el referéndum tenía garantías? Si el independentismo se hace hegemónico, será imparable una declaración unilateral.  O quizás no quieren esperar a elecciones autonómicas; entonces, habrá que ver qué pasa. Dentro del independentismo seguramente no hay una hoja de ruta única. El día de hoy también es un pulso dentro de este movimiento.  
El gobierno español está siendo reactivo, pero no propone nada. No está marcando la agenda y la batalla de la imagen en Cataluña la perdió hace mucho, pero ahora más. Los movimientos sociales, y el nacionalismo lo es, se alimentan de “agresiones”.  “España nos roba y nos reprime” contra “qué malos son los catalanes, que ponen en peligro la unidad de España”.  

Por otro lado, habría que preguntarse cuál está siendo la imagen de España en Europa, porque esto debe preocuparnos. ¿Parecemos un estado fallido en el que no podemos afrontar una rebelión separatista? O, por el contrario, ¿el estado aparecerá como un mecanismo represor de los derechos y libertades más básicas? ¿ hay término medio?

El gobierno español, parapetado tras los jueces, parece que no se ha enterado de lo que pasa. ¿Qué será lo siguiente?, ¿bombardear Barcelona? Estamos en el siglo XXI, en un sistema democrático, y los canales democráticos tienen que servir para dirimir conflictos. Yo no quiero que España se rompa ni que los catalanes se vayan, pero reprimiendo solo se  consigue que tengan más ganas de irse y que la escalada de tensión llegue a situaciones muy desagradables que nadie quiere. No digo que no haya que cumplirse la ley, pero una rebelión del calado de la que estamos viviendo en Cataluña debe afrontarse con inteligencia o la fractura será cada vez mayor y terminará afectando a toda España.  

No sabemos lo que va a pasar de aquí a una semana. Esto es un fracaso colectivo y la incertidumbre, máxima. La fractura en la sociedad catalana y entre Cataluña y el resto de España es profunda.
Lecturas para profundizar





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